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martes, marzo 10, 2026
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Tras las huellas de mis pasos…Plántate a la vida

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El Salmo 1 invita a ser el hombre enriquecido, digno de alabanza, a ser el ideal de Dios que no se deja atrapar por los malvados, tampoco por los pecadores, menos dejarse confundir por aquellos que disfrutan persuadiéndole para que transite por los caminos de la maldad.

Es por eso que, al atender esa esencia que emana del salmo, has de plantarte como un árbol, que se yergue sobre raíces profundas, con firmeza, con majestuosidad, buscando al cielo, buscando esa conexión de superioridad.Este es un salmo de sabiduría y moralidad.

Hay una clara distinción entre el justo y el impío: “Feliz es el hombre que no ha seguido el consejo de los malvados, ni ha tomado el camino de los pecadores, ni se ha unido a la compañía de los insolentes”El Rey David describe a la persona justa como un árbol que, al crecer, desarrollándose sobre raíces profundas, no secará sus hojas y dará frutos en su tiempo.

No será como la paja que se la lleva el viento: “Es como un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo, cuyo follaje nunca se marchita, y todo lo que produce prospera”, Sal.: 1-3. En el árbol hay estabilidad, crecimiento y fecundidad, y eso nos inspira para apegarnos a la ley de Dios. El árbol se nutre de agua y produce. Si por igual nos nutrimos de las enseñanzas de Dios, participamos de buenas acciones, entonces nosotros seremos justos y nuestros frutos apetecerán.

Caso contrario a los impíos que no pueden mantenerse en pie, serán por siempre paja que no crece, muere y se la lleva el viento.“Yahveh está lejos de los malvados, pero escucha la oración de los justos”, Prv. 15-29. Es con una vida recta, apegada a enseñanzas eficaces, oraciones, con meditaciones, que nos alineamos con Dios. Así nuestras plegarias son escuchadas y respondidas.

Ante la presencia de un proyecto de trabajo, de emprendimiento, de pareja, de familia, siguiendo la divina enseñanza, debemos convertirnos en la figura de Cristo, figura reveladora del hombre dichoso que permanece: “No anda, no sigue el consejo de los malvados, no se detiene en la senda de los pecadores, ni se sienta con los burladores para cultivar su amistad”. “El futuro de los justos es halagüeño, la esperanza de los malvados se desvanece”, Prv: 10-28.

Mateo nos recuerda: “Entrad por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero la angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan”, Mt: 7:13-14. Cristo, como árbol frondoso nos legó: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Entonces, plántate a la vida.

Leer también: Brille así su luz 

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