Jeffrey Epstein es un norteamericano muy conocido por su participación en delitos que incluyen la procuración, solicitación de menor para prostitución y transporte de menores con fines de prostitución en su avión privado llamado “Lolita Express”, cargos por los que se exponía a dos cadenas perpetuas. En un polémico acuerdo se declaró culpable y fue sentenciado a 18 meses de prisión, con régimen de salidas diurnas. Murió en prisión en la noche del 10 de agosto de 2019, antes del juicio.
Durante la investigación surgen los conocidos «Archivos de Epstein», aproximadamente 3,5 millones de páginas, 180.000 imágenes y 2.000 videos relacionados con otras investigaciones criminales, que son divulgados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos de Norteamérica en su página web; bajo la Ley de Transparencia de los Archivos de Epstein; en ellos se le relaciona con jefes de Estado de derecha y de izquierda, realeza, magnates, premios Nobel, celebridades y altos funcionarios de inteligencia del Mossad, la CIA y el MI6, así como también exponen sus vínculos con científicos de Harvard, MIT, Stanford y otras universidades; con quienes sostuvo correspondencia respecto a donaciones y reuniones donde se habla de biología sintética, bioseguridad, diseño de virus y otros patógenos, riesgos de su fuga, edición genética sin control así como aplicaciones militares o no médicas de estos asuntos fuera de marcos regulatorios oficiales.
Aun cuando parece absurdo, los documentos en el archivo revelan su interés, financiación y debates sobre eugenesia, neurociencia, edición genética, “mejora humana”, incluyendo edición embrionaria, selección genética, clonación teórica y longevidad; sin que exista la confirmación o negación de algún logro o resultado práctico.
Estas notas y hallazgos permiten ver y calificar al señor Epstein como un supervillano de la vida real, que estuvo interesado en clonarse a sí mismo y tal vez lucrarse con esta parte de la ciencia ofreciendo un producto de vida eterna y salud a los dictadores y poderosos del mundo.
No hay evidencia de que obtuviera resultados o lograra crear seres humanos a la carta mediante manipulación genética, clonación o “criaderos”, si bien se sigue sin confirmación o negación oficial; es necesario pensar que hace muy poco tiempo una persona sin escrúpulos, de exigua moral, a quien poco o nada le importó la vida y dignidad de los seres humanos vivos y conscientes, se involucrara en algo tan oscuro como crear seres humanos para dar rienda suelta a sus bajos instintos y satisfacer la demanda de sus clientes, que tienen el dinero para financiar esos delirios de razas superiores y genéticas perfectas.
De todos los delitos que fueron imputados a Jeffrey Epstein, existen pruebas como declaraciones, peritajes, pruebas fotográficas, videos, registros de entrada de las menores a sus inmuebles, en donde se hallaron objetos personales y sus expedientes escolares de sus víctimas (el FBI estima que son más de 1.000 entre identificadas o potenciales).
De la clonación y modificación genética existen propuestas técnicas detalladas que incluyen clonación somática, edición embrionaria y la discusión de sus obstáculos éticos, transferencia génica, extensión de vida, mejora humana mediante la selección de rasgos intelectuales, físicos y eugenesia, vinculando todo a corrientes de pensamiento transhumanistas y criterios de jerarquía racial y social. Es como si la pesadilla que la humanidad ya vivió se repitiera cada noche sin piedad.
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