spot_img
martes, septiembre 15, 2026
InicioOpiniónTras los pasos de la fe

Tras los pasos de la fe

No podemos rehuir su potencial influjo sobre el comportamiento ejemplar de hijos y descendientes, así ha sido siempre desde tiempos pretéritos. Su omnímodo e inconmensurable poder ha sido aceptado con sumo beneplácito, y, no obstante, el cúmulo de bendiciones recibidas, la hemos dejado sola, indefensa e inerme a merced de sus gratuitos adversarios.

Pero como siempre ha sucedido a lo largo de la historia, el hijo pródigo regresa a casa cuando las penas y el infortunio lo abaten, viene sumiso y arrepentido. Un enemigo invisible anda amenazando su existencia y prevalencia, es el abandono de sus fieles creyentes.
Un fenómeno casi imperceptible se está haciendo notorio, la ausencia y la baja asistencia a los actos litúrgicos, donde tradicionalmente se congregan los fieles, está dejando sus claustros vacíos. Su asistencia, preferencialmente de gente adulta y mayores, luce ausente, casi desierta, sin la presencia de las nuevas castas de jóvenes relevo.

Nos hemos separado casi que furtivamente de su manto protector prescindiendo del sosiego, la paz y la tranquilidad, hallados en sus sagrados recintos, donde acudíamos a orar, meditar y reflexionar acerca de la vida que llevamos, y a respetar y a valorar nuestra vida y la de los demás, otorgándole a ella su justo valor.

La modernidad nos alejó, y su beneficio y saludable efecto desapareció, haciéndose notorio en el comportamiento ilógico, irracional y carente de sentido humanitario que hoy florece como mala hierba.

Aunque el temor no deseado y siempre presente ha sido una condición que inspira respeto y consideración, hoy tan necesaria, esta acción de gracia y adoración ha sido proclive al uso de sanas costumbres y buen comportamiento ciudadano.

No estaban quizás errados, ni confundidos, aquellos que bajo distintas ideologías y creencias, han sostenido el principio de que “el temor hizo a los dioses primeros en el orbe”, expresión que tal vez tuvo su origen en el terror que el hombre primitivo sintió al ver a la naturaleza manifestando su inmenso poder en forma de truenos, rayos y centellas.

La Iglesia, donde acuden los devotos y creyentes, ha sido siempre un lugar sagrado, refugio físico, mental y espiritual, lugar de expiación sin igual, y hoy en tiempo de la IA, del cambio climático aterrador, de los grandes avances que nos dejan absortos y atónitos ante la genialidad del hombre, aquellos que dieron los primeros pasos transitando por décadas por espacios límpidos, con estructuras adornadas con luminosos vitrales alusivos a la gesta de Cristo, al evocarlos y recrearlos en sus recintos, queremos volver a plenarlos, pues, “creer en Dios beneficia la salud”, y al hacerlos, quedamos arrobados y a la vez extasiados por el cúmulo de mensajes y señales cautivantes y ejemplarizantes que cual eco subyugante resuenan en sus templos.

La iglesia de Cristo está cambiando, sus fieles regresando. Una nueva estrategia está emergiendo explorando y avanzando hacia nuevos escenarios, va a la conquista de sus fieles, incorporándose a sus comunidades con más vigor y mayor presencia en pueblos y ciudades.

Los jóvenes regresan, se agrupan y reciben a los fieles a los puertas de los templos, las damas voluntarias imparten la comunión bajo la sabia égida del sacerdote, y la comunidad cristiana crece y se extiende visitando a los fieles, los sacerdotes se convierten en los grandes oradores con mensajes y sermones cautivantes, estimulantes y saludables que motivan, embelesan y los regresan.

Sus templos vuelven a abrir sus puertas en horarios extendidos, no importando el acecho del cual son objetos, la gente entra a orar antes de ir a sus actividades laborales, los fieles depositan ofrendas en forma de alimentos en puntos colectores para los más necesitados, y el diezmo se incrementa, las salas de los templos se plenan de fieles …la iglesia se reedita, se vigoriza y actualiza enarbolando cual cruzada el principio “Si Dios está conmigo, quién contra mí”.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR

Luis Tesorero…Los archivos Epstein

Ismael Montoya…La misericordia de Dios

Trago Amargo…La tapa del frasco