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miércoles, mayo 20, 2026
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Tras la huella de mis pasos/Alabar a Dios

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El estribillo “Yo vine a alabar a Dios” pregonado por algunas iglesias nos inspira a aliarnos con el Salmo Ocho que, es un canto expresivo de maravillas ante la creación de Dios y la dignidad que hemos heredado como seres humanos. Es que el Creador nos ha otorgado la grandeza del universo y ha colocado en nosotros una posición de honor y responsabilidad digna de ser alabada en cada amanecer, y por qué no, en todos los momentos de nuestra existencia.

“Oh HaShem, Señor nuestro, ¡Cuán grande es tu nombre en toda la tierra, que has puesto tu alabanza sobre los cielos!” El Señor está presente en todo, hay poder, majestad, hay permanencia. Seamos agradecidos, nos corresponde admirarle, alabarle y resaltar su grandeza reflejada en la creación.

“De la boca de los chiquitos y de los que maman, fundaste la fortaleza a causa de tus enemigos, para hacer cesar al enemigo, y al que se venga” “Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que Tú compusiste:” ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de hermosura. Le hiciste señorear de las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: Ovejas, y bueyes, todo ello; y asimismo las bestias del campo. Las aves de los cielos, y los peces del mar; lo que pasa por los caminos del mar” Sl: 8:3-9.

El poder del Creador se muestra en los débiles e insignificantes “…mi poder se perfecciona en la debilidad» 2 Cor 12:9 En la historia hemos encontrado que Dios ha usado a humildes para derrotar al mal.

Dios nos tiene presente. Somos pequeños ante la vastedad del universo; de allí que reconozcamos que tenemos valía gracias al amor y cuidado que Dios tiene sobre nosotros.

Hoy en día no se concibe a una persona que esté de espaldas al Creador. Dios nos ha creado con dignidad y honor; dentro de la creación, estamos ubicados en una posición especial, pues nuestra identidad y propósitos están ligados a muestra conexión con Dios, creados a su imagen y en posiciones con responsabilidad.

Y cuando hablamos de responsabilidad, nos identificamos con la naturaleza de lo creado. Estamos invitados a reflexionar sobre cómo la creación envuelve poder, sabiduría y belleza de Dios: cielos, la luna, las estrellas, ovejas, bueyes, las bestias del campo, las aves y los peces del mar, los árboles, la brisa, la música, el colorido. Toda la naturaleza es un testimonio constante de la gloria de Dios.
El Salmo Ocho termina como empieza, pero con mayor devoción, exaltando su grandeza: “Oh HaShem, Señor nuestro, ¡Cuán grande es Tu Nombre en toda la tierra!”

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