
En San Jerónimo, municipio Cocorote, vive Aurelys Acosta, una joven yaracuyana que es madre de cuatro niños, tres de ellos diagnosticados con el Trastorno de Espectro Autismo (TEA).
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Sus hijos, sus grandes amores, Geohamna Valentina Maestre de 16 años, los morochos Fabiana y Fabián Maestre de 11 años, son quienes fueron diagnosticados con este trastorno. La mayor de los hermanos, de 20 años, no lo padece.
Cada 2 de abril se conmemora el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, es por ello que el Diario Yaracuy Al Día les presenta la historia de una familia yaracuyana que conoce de cerca este trastorno y que lucha para que prevalezca la empatía, respeto y derecho de cada uno de ellos.
Y es que Aurelys cuando habla del TEA y sus hijos le cambia el rostro, aunque asegura que no es un proceso fácil, tampoco es imposible; ella se muestra orgullosa de sus hijos, incluso, sin titubeo asegura que de existir otra vida desearía ser mamá de niños con autismo.
Para ella y su esposo, Jonathan Maestre, esto no ha sido tarea fácil, se han tenido que acoplar a muchas cosas, tanto así que tuvo que dejar su trabajo como enfermera y se dedicó a aprender un oficio, hoy en día es manicurista y su humilde y hermoso spa @aurestudio1 lo tiene en casa para poder así estar al 100% atendiendo a sus hijos. El papá también tuvo que independizarse laboralmente para poder así ayudar en este día a día que implica el TEA.

Para ella tener un hijo con autismo es un constante aprendizaje, en su caso, cada uno de sus hijos tiene habilidades y destrezas diferentes. Fabián es audaz en la computación y el inglés; Fabiana una artista nata y Geohamna amante de las letras, escritura y lectura.
Describe que hay días buenos, mientras que otros no tanto. Se han tenido que adaptar y comprender muchas cosas, una de las particularidades del TEA es la alimentación libre de gluten que deben llevar, un escenario que en este país en medio de la situación económica no es nada fácil.
Además de ello, cada uno tiene sus gustos y preferencias gastronómicas, por lo cual debe tratar de mantener y sobrellevar para complacer esos gustos. En el tema médico, algunos no requieren de tratamientos tan estrictos y a través del programa Somos Especiales han podido adquirir algunos de ellos.
Cada día es diferente, Geohamna estudia cuarto año de Media General en el horario de la mañana y los morochos en primaria en turno de la tarde, así que su dinámica es bastante movida, el día puede comenzar a las 5:00 de la mañana y terminar a alta horas de la noche.
Para ella la clave ha sido hacer todo con amor y paciencia, “ellos nos enseñan y muestran diferentes situaciones que nos permiten ser cada día más fuertes para continuar adelante y nos empujan a luchar para darles lo mejor”.