En la memoria de todas las familias existe el recuerdo de la abuelita que narra cómo un día, siendo niña, el día se hizo noche, los mayores encendieron lámparas, los creyentes se arrodillaron, los menores se hicieron a la idea del fin de los días y las gallinas se fueron a dormir. Ese recuerdo, mejor dicho, ese evento, fue lo que los científicos que estudian estos fenómenos llaman oscurecimiento atmosférico.
Para los seres humanos comunes y sin conocimientos científicos, estos sucesos no pasan de ser una anécdota que se queda en la memoria colectiva por su impacto en la mente de la colectividad, y más recientemente son curiosidades que cualquier niño en edad escolar ya conoce: los eclipses solares de magnitud planetaria.
Existen quienes se los toman muy en serio, como la NASA, que dispone en línea, en su página web, de un “Catálogo de Eclipses de Sol” que abarca un lapso superior a los cinco mil años, mostrando su intensidad, lugares, horas donde podrá ser visto sobre el planeta Tierra. A nivel nacional existe una base de datos generada por el Observatorio Astronómico Nacional de Venezuela, dependencia de la Universidad de los Andes, con datos históricos de eclipses visibles desde Venezuela.
En los últimos 200 años sobre esta parte del territorio nacional, San Felipe, Maracay y Caracas, se pudieron observar seis de estos fenómenos de oscuridad casi completa o sensación de penumbra notable; no se incluyen otros de menor intensidad. El primero fue el 12 de junio de 1831 a las 11:30 de la mañana y duró tres minutos; además del área indicada, se pudo ver al norte de los Llanos centrales. El segundo ocurrió el 29 de abril de 1919 a las 4:45 de la tarde, duró casi dos minutos; es el más notable y comentado por la profundidad del oscurecimiento.
El tercero sucedió el 30 de junio de 1932 a las 9:45 de la mañana y fue parcial; aun así, oscureció considerablemente. El cuarto pasó el 7 de marzo de 1970, aproximadamente a las 11:20 de la mañana; fue parcial y duró tres minutos. El quinto acaeció el 26 de febrero de 1998 a las 2:30 de la tarde, con una duración aproximada de dos horas. El sexto y último se vio como un «anillo de fuego» y se registró el 20 de abril de 2023 a las 10:00 de la mañana; era tipo eclipse anular, no total.
En 1883 ocurrió un oscurecimiento atmosférico de origen no lunar, fue la erupción y posterior explosión del volcán Krakatoa entre el 26 y el 27 de agosto de ese año. Sus efectos se vieron en Venezuela, entre septiembre y octubre de ese mismo año y según los testigos fue espectacular, atardeceres rojos, púrpuras y dorados muy brillantes, el sol aparecía azul o verdoso y su intensidad estuvo atenuada durante meses.
Otro acontecimiento que disminuyó la intensidad de la luz solar en estas áreas de Venezuela fueron la erupción del volcán Tambora (Indonesia) el 10 de abril de 1815, conocido por sus consecuencias como «el año sin verano». En Venezuela se reportaron días con temperaturas inusualmente bajas y cielos brumosos.
El evento más reciente fue la llegada del polvo del Sahara, más denso que en otros años, en marzo 2020. Gracias a la información recopilada y analizada y publicada por estas y cientos más de instituciones alrededor del mundo se puede ordenar y dar sentido a los recuerdos e historias que han dejado nuestros abuelos y poder decir a ciencia cierta, con pruebas en la mano, qué fue lo que ese ancestro vio, dónde estaba y qué edad tenía. Un gran hallazgo para la historia de las familias.
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