No toda verdad política partidista refleja la realidad de los hechos. Los antipartidistas, -no antipolíticos- con cinismo dirán: –¡Obvio, bástase que la referencia señale que la verdad es partidista!
Nos explicamos. La política es un accionar de las actividades y decisiones del hombre en su género humano como vida social, siempre en búsqueda del bien común de mutua correspondencia. Es decir, es lo que se ve públicamente, cuya opinión de elogio o condena de esos accionares se expresa exactamente en la óptica de cada quién.
Mientras que el partidismo se asume por estricta voluntad democrática en exclusiva del albedrío al percibir a la organización política partidista su legalidad con fuerza de valor pública; ideología de principio democrático y libertario; estatutos de dichas organizaciones; influye decididamente los líderes nacionales, regionales y municipales; además, su color de tarjeta electoral, sedes e himnos.
¿Ah y la geopolítica qué es? Es interesante por demás saber que esta definición no es más que una palabra acuñada por el politólogo sueco Rudolf Kjellén. Su finalidad objetiva en su cumplimiento es su disciplina y estudio del espacio físico, sus recursos naturales y de climatología; distancia de fronteras para tener el cuidado estratégico de su influencia incidente en la gobernabilidad en y de los países cercanos o no en ejercicio de su poder democrático o no. La geopolítica es cuestión de tratarlo como Estado en sus relaciones internacionales, sin olvidar jamás las condiciones potenciales y socioeconómicas de partes.
Una vez concebidas estas tres ligeras definiciones, el plan estratégico es lograr y ser Poder Gubernamental Nacional con ayuda política de los vecinos territoriales del exterior. O, sostenerse en el poder con la influencia política vecinal. Esta posición y no otra es la situación política estratégica de nuestra querida Venezuela con el tutor de Estados Unidos en su visión de quererse quedar en el poder hasta el año 2030.
Por lo que admitiendo la analogía de la definición geoestratégica, se puede razonar que las elecciones parlamentarias de los aspirantes a la Cámara de Representantes y Senadores entre Republicanos y Demócratas de Estados Unidos tendrá incidencia firme en lo decisivo del futuro político del poder ilegítimo e inconstitucional del gobierno venezolano.
Por lo que me inspira intuir, que desde el 3 de noviembre de este año en curso, día establecido para esas elecciones parlamentarias, será geopolítico y geoestratégico en el lapso de 90 días máximo. Sin soslayar lo natural o sobrevenido de lo que pudiera suceder desde esta fecha -3/11/2026- hasta el 3 de febrero de 2027.
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