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viernes, julio 10, 2026
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Tras las huellas de mis pasos…Dios: justo juez

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Cuando el rey David escribió el salmo 7, huía de Cus, hijo de la tribu de Benjamín, a la que pertenecía el rey Saúl. El salmo fue escrito en caso de emergencia para solución rápida tanto terrenal como espiritual. El salmo facilita el descubrimiento de secretos, sirve para desenmascarar a los enemigos y opositores, para hacerles frente a las adversidades y salir victorioso de ellas, para situaciones difíciles, para vencer a los enemigos o tramas contra ti.

El canto es una lamentación en la que encontramos 18 versículos: En el versículo 2 se le pide ayuda a Dios; del 4 al 6, el perseguido protesta por su inocencia y, del 7 al 10, Hashem se vuelve contra los impíos. En estos 10 versículos hay una petición personal de protección y justicia, una reflexión sobre la acción de Dios, que salva al justo y castiga al impío.

El versículo 11 recoge la certeza reconfortante sobre la decisión del juicio final sobre sus enemigos. Del 13 al 17 comparecen los enemigos malvados a la corte mundial. En estos restantes salmos hay confianza plena en la justicia de Dios, se describe el destino del pecador, cuya propia maldad lo destruye, y en el 18 aparece la alabanza a HaShem conforme a su justicia, y se canta al Nombre de HaShem el Altísimo.

No en vano hemos tildado la referencia de nuestro artículo como el justo juez, dado que así ha titulado al salmo 7 la versión de la Nueva Traducción de la Sociedad Bíblica de Indonesia. Así, el mensaje del salmo es que los justos pueden parecer débiles, pero al final prevalecerán contra los inicuos.

En trabajos anteriores sobre los salmos, el orante reconoce su pecado y pide perdón; aquí el salmista, en el rol de pecador, se declara inocente y pide a Dios que lo juzgue con justicia frente a sus opresores.

Quien por alguna circunstancia espera una decisión judicial, más aún si está seguro de su rectitud, ha de aferrarse al salmo 7, pues el mismo es utilizable para antes de que se decida un caso judicial en su contra. La decisión perjudicial no le alcanzará.

El salmo fue escrito por David en otro momento, en otra circunstancia histórica, la universalidad de los tiempos nos permite utilizarle por su conexión inmediata. El Creador está presente pues, su permanencia es ser el justo juez. Su reino es por el ayer, hoy y siempre, por los siglos de los siglos. Y nosotros que, permanecemos en pie, siempre estaremos constantemente amenazados, sufriendo tantas formas de acosos de manera individual, de manera colectiva.

Más aferrados aún ante las circunstancias oscuras o adversas, el salmo siete nos invita a usar como un mantra la expresión del versículo dos: Adonai, en ti he confiado. Con ello nos sumiremos a dimensiones más profundas. Amén. 

Leer también: Salida a las dificultades

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