spot_img
miércoles, abril 1, 2026
InicioOpiniónTras las huellas de mis pasos...La paz sea contigo

Tras las huellas de mis pasos…La paz sea contigo

- Publicidad -

El Salmo 4 es invocado para la paz material y espiritual. Es una bendición para dormir, para descansar lejos de las preocupaciones. El salmista dice: “Respóndeme cuando llamo, oh Dios de mi justicia. Estando en angustia, tú me hiciste ensanchar; ten misericordia de mí, y oye mi oración”, Sal 4-2.

Después de todo lo vivido durante el día, luego de cualquier jornada, después de una discusión saludable, sana, por supuesto, y llega la hora de descansar, es decir, al llegar la noche y el alma quiere reposar, a tu cuerpo le invade un apego por esas emociones habidas de ese o de esos momentos; tu cuerpo es invadido por pensamientos que siguen girando en tu entorno, conversaciones que no lograste cerrar, emociones que tal vez no encontraron lugar en el desarrollo de ese encuentro.

Todo eso busca salir justamente cuando te retiras a descansar, cuando te acuestas luego de ese trajinar. El Salmo 4 viene a acompañarte para que tengas el descanso necesario. “Estando en angustia. Tú me hiciste ensanchar”; en mi angustia me diste paz. La presión aprieta, pero necesitas descansar. Dios da espacio, espacio para aflojar el pecho, para no empujarte más allá de los límites.

Hay días en que el alma quiere paz, en aquellos momentos en que has querido demostrar tus argumentos, defender tu lugar y de repente no lo hiciste, no lo soltaste; en la cama eso te generará un insomnio.

El salmo te pide que no arrastres el correcorre del día, que no te lleves para la noche ese ahogo, ese agite que no soltaste. No lo traigas a tu descanso. Te pide que aquello que quedó pendiente por demostrar lo dejes a un lado. Él te aconseja, él te acompaña, él amorosamente te ayuda a que dejes para luego ese deseo que te inquieta y que no pudiste demostrar. Déjalo para luego, incluso sin juicio, sin reproches. El Salmo te da paz.

La paz no es que todo esté resuelto afuera; la paz es que todo esté resuelto adentro, sin resquemores. Si tu mundo interior es más fuerte, entonces tu mundo exterior será vencido. No todo se resuelve con emociones, también hay que actuar. Suelta las cosas, afloja la corbata, deja salir todo, sin ofensas; estamos tratando de hacer que nuestros argumentos sean escuchados, sin pasiones ni presiones.

Si lo dice el salmista, también dilo tú, lo digo yo: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, oh HaShem, me harás estar confiado”, Sal 4-9. Lo que quiere decir: “el día se ha cerrado, con Dios me acuesto, con Dios me levanto». El salmo, para ese momento de descanso, te invita a ordenar tus emociones, a ordenar tus ideas, a ajustar lo no dicho para que puedas descansar tranquilamente sin que nada te perturbe.

Leer también: Escudo contra todo mal

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR