La música en su luminoso camino sonoro está llena de sorpresas y celebridades. De allí la justa razón para darlas a conocer, con distinción y orgullo, a las nuevas generaciones admiradoras de ese arte. Dentro de estos personajes es digno de resaltar la triunfal trayectoria artística de Richie Ray, hijo de padres puertorriqueños, quien nacería en Brooklyn, Nueva York, el 15 de febrero de 1945, con el nombre de Ricardo Maldonado Morales.
Desde muy niño sintió atracción por la música, en especial por el piano; llegando a cursar estudios en la High School for Performing para luego graduarse en la Juilliard School of Music de Nueva York, sirviéndole de base que lo llevaría, más tarde, a convertirse en un virtuoso del piano, aparte de destacarse, además, como compositor y arreglista de diversos géneros de música popular latina.
En el año 1964, Richie Ray, con su agrupación, realiza su primer álbum titulado: Ricardo Arrives/Comején (Fonseca Record), iniciándose con éxito en las grabaciones de ritmos populares bailables de los años 60. En esa misma década, se le une a su grupo el cantante puertorriqueño Bobby Cruz, con el cual graba varios álbumes de la llamada salsa brava, con los títulos: Jala Jala y Boogaloo, Agúzate, El sonido de la bestia, Viven, Los durísimos, En fiesta navideña y otros más.
Entre los éxitos discográficos del dúo Richie Ray y Bobby Cruz más aclamados por los melómanos salseros figuran: Richie’s Jala Jala, Agúzate (“Siento una voz que me dice agúzate/ Que te están velando/ Siento una voz que me dice agáchate/ Que te están tirando/ Y yo pasaría de tonto si no supiera/…”), Bomba Cámara, Bomba en Navidad, El montuno de hoy, El conde, Mi guaguancó, Viva Richie Rey, Traigo de todo, Amparo arrebato, Guaguancó raro, El diferente, Agallú, Yenyere, Comején, Soy boricua, La zafra, El mulato, Fantasía borinqueña y muchos otros más.
Por supuesto, sin dejar de nombrar al pegajoso tema Sonido bestial, donde se puede escuchar y apreciar un primer solo en el piano de Richie Ray, resaltando el Opus 10#12 de Frédéric Chopin; mientras que en el segundo solo, apela a la escala emocional del blues logrando de esta manera que su pieza Sonido bestial se convierta en toda una obra maestra musical de la salsa.
Richie Ray en su largo peregrinaje tanto en el mundo del disco como en sus exitosas presentaciones, no vacila en manifestar, desde el fondo de su alma, que: “Cada nota que toco en el piano es una melodía que nace del corazón. La música es mi refugio, mi pasión y mi vida”.
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