El gremio de salud del estado Yaracuy realizó la mañana de este 8 de marzo la tradicional Misa de las Batas Blancas. La ceremonia, organizada por Médicos Unidos Venezuela, reunió en la iglesia Virgen del Valle, en San Felipe, a profesionales del área para orar por el país, la paz y reafirmar su vocación de servicio en tiempo difíciles.
Keyla Hernández, ginecobstetra, señaló que ser personal de salud no es solo una profesión, es un apostolado, un compromiso humano. «No llevamos sotana, pero sí esta bata blanca que nos compromete a estar al lado de más necesitado«.

Para ella, esta profesión se trata de asistir al enfermo y a su familia, también al que carece de pan, de afecto y de esperanza, «esa que nos hizo falta un tiempo atrás».
Hernández afirmó que la empatía que caracteriza al médico venezolano es lo que los diferencia de especialistas de otras latitudes, «bajo esa premisa damos gracias a Dios por nuestra educación y valores familiares, por los estudios y por nuestra hermosa profesión que nos permite alzar la voz por nuestro país en cada momento que se requiera».
También señaló que durante estos años han remado sin cansancio, con convicción, esperanza y fe, «hacia la construcción de una Venezuela verdaderamente democrática, justa y de progreso».

Por su parte, el urólogo Wilfrido Medina, subrayó la persistente lucha del gremio ante las dificultades económicas que atraviesa el sector y fue enfático al señalar la necesidad de mejoras salariales y del sistema de salud público, también pidió paz y libertad para Venezuela.
El especialista agradeció a los profesionales que, pese a la crisis de salud, educación y economía, no han abandonado los hospitales y siguen trabajando por la salud de toda la población.
Esta es la edición número 11 de esta misa que se realiza a nivel nacional, y en la que también destacaron el rol de la mujeres, esto en conmemoración en su día.




