Los sicariatos ocurridos en Yaritagua, municipio Peña, siguen impunes. Han pasado 26 días del doble suceso y todavía no han detenido a los responsables; son al menos cinco sujetos los implicados.
Los primeros días de lo sucedido en la jurisdicción activaron un intenso operativo de seguridad que se mantuvo durante varias semanas con la intención de ubicar a los sicarios y frenar los hechos delictivos, pero los patrullajes ya disminuyeron y con ello reina la impunidad.
Estos sucesos ocurrieron este #5Ago en la zona norte de Yaritagua. El primero tuvo lugar en la comunidad El Jobito, en donde cuatro sujetos a bordo de dos motos sorprendieron a Omar José Montilla Ávila (43) cuando estaba sentado afuera de su casa y, sin mediar palabras, le hicieron varias detonaciones que le quitaron la vida de manera instantánea.
Al paso de unas cinco horas del primer crimen, asesinaron a Alison Gutiérrez, quien se trasladaba en una moto por la comunidad San Roque al momento en que fue abordada por otro motorizado que le disparó de frente, provocándole la muerte de inmediato.
Ambos casos ocurrieron bajo el mismo modus operandi, en comunidades vecinas y a pocas horas de diferencia; esto arrojó a la investigación policial que los casos están vinculados por conflictos de droga, además, de que se trataba de muertes por encargo del extranjero.
También determinaron que los principales implicados en el caso son delincuentes que son del municipio, pero migraron del país y desde donde se encuentran siguen tomando el control de algunas comunidades de la zona norte de Yaritagua.
Serían esos hampones los que figuran como autores intelectuales en el doble sicariato, pues habrían pagado altas sumas de dinero a sujetos que operan en Yaritagua con muertes por encargo para que ejecutaran el ataque sanguinario, es decir, que los más de cinco señalados como autores materiales hacen vida en Peña.
Se desconoce si los involucrados se marcharon fuera del municipio, ya que el caso ha sido manejado con gran hermetismo desde el primer momento por autoridades de los organismos de seguridad en el estado; la información que se ha filtrado ha sido conocida por medio de fuentes confidenciales.
Los mismos informantes policiales aseguran que los asesinados eran delincuentes, sin embargo, esto fue negado por la familia al indicar que eran personas trabajadoras y regeneradas.



