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jueves, agosto 27, 2026
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William López…Federico García Lorca

El pasado 17 de agosto del año 2026, se cumplieron 90 años del fusilamiento del noble poeta español Federico García Lorca. Gracias a las investigaciones realizadas por gente buena, estas verdades sobre su cruel muerte salieron a la luz. Sufrió una terrible persecución que mostró sus puntos culminantes a partir del 6 de agosto de 1936, cuando «entró en la huerta de los Lorca un escuadrón de falangistas al mando de un capitán apellidado: Rojas para hacer un registro sin consecuencias».

El día 9 se presentaron una docena de hombres armados para interrogar a Gabriel Perea, el casero de la huerta de los Lorca. Sus hermanos mayores eran camisas viejas de la Falange. A Federico lo maltrataron y le pegaron. Esto lo alteró.

El 11 de agosto, la familia Rosales acogió a Federico en su casa. Allí, alternó con todos. De pronto, el 16 de agosto, según revela la investigación, de madrugada en el cementerio fue fusilado Manuel Fernández Montesinos, esposo de Concha García Lorca, padre de los sobrinos del poeta. Ese mismo día a primera hora de la tarde, Federico es detenido por un despliegue de guardias y milicias al mando de Ramón Ruiz Alonso, exdiputado de la seda. José Antonio Primo Ribera llamó al obrero amaestrado «Sierra», se hizo acompañar de Miguel Rosales, porque en la casa solo había mujeres. Estos funcionarios condujeron a García Lorca a la sede del Gobierno civil y lo encerraron en un despacho. Esa noche, volvieron José y Luis Rosales; se dirigieron al gobierno civil a pedir cuentas del allanamiento de su casa y la detención de García Lorca.

Esa noche de 1936, el detenido Federico García Lorca fue llevado al Palacio del Cuzco; allí funcionaba el Cuartel General del sector militar dirigido por el capitán José Néstor Cuéllar. Luego el detenido fue llevado a la colonia, camino de Alfacar, donde se tenía a los presos antes de ejecutarlos, y Federico es fusilado al amanecer junto a los banderilleros anarquistas Francisco Galardi Melgar y Juan Arcollas Cabezas.

Así muere nuestro poeta Federico García Lorca, fusilado la madrugada del 17 de agosto de 1936. Ese día 17 de agosto, su padre recibió una nota en la que le decía: «Papá,  hágase el favor de darle al dador 2000 pesetas».

Según Francisco Murillo, chofer de la familia, Federico García Rodríguez (padre del poeta) le dio esa cantidad a «El Paradero», el más criminal de todos los asesinos de «La escuadra negra». No sabía este pobre ser que su hijo Federico ya estaba muerto. Había sido fusilado aquella triste e inolvidable madrugada. 

Federico fue un buen hombre y buen poeta. Era un ser de una gran sensibilidad y talento. Es uno de esos seres admirados y respetados  en su país y fuera de sus fronteras. Al recordarlo  con cariño, viene a la memoria: Óscar Castro, poeta de Chile, quien, utilizando el estilo del poeta que nos ocupa, dice: «… No murió como un gitano, no murió de puñaladas. Cinco fusiles buscaron por cinco caminos su alma.

Le abrieron el corazón lo mismo que una granada y el surtidor de su sangre manchó las estrellas altas:
¡Cómo lloraban los montes de España!
Muerto se quedó en la tierra, tronchado por cinco balas. 
Este  año, no darán frutos los naranjos de Granada.
Este año no habrá claveles en las rejas sevillanas»
…y el río Guadalquivir llevará sangre en sus aguas…».

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