spot_img
viernes, agosto 21, 2026
InicioOpiniónLuis Fuenmayor...Ni la política ni las luchas soberanas se detienen

Luis Fuenmayor…Ni la política ni las luchas soberanas se detienen

La invasión gringa del 3 de enero y el resultante estado de dependencia y tutelaje de Venezuela no generarán una parálisis política en el país, ni detendrán la lucha nacional por rescatar la soberanía perdida. Pueden disminuirla, comprometerla, casi apagarla, reducirla a pocos activistas, pero no extinguirla. No lo han podido hacer en Puerto Rico luego de 77 años de dominación; no lo podrán hacer en Venezuela.

Y esta afirmación no tiene que ver con aquellas arengas de que “el futuro nos pertenece”, ni nada irreal por el estilo, ni tampoco llama a mantener una posición voluntarista, que en nada cambiará la realidad. Hay sí que evitar que se pretenda justificar la intervención y el sometimiento.

Saber por qué estamos en esta nueva situación y conocer sus causas, las responsabilidades individuales y colectivas, son insumos para el rescate de la independencia perdida y nunca para la justificación de lo sucedido.

La lucha política interna tampoco se detendrá, pese a que quienes gobiernen de ahora en adelante, si la situación sigue como está, no tendrán la independencia para decidir el rumbo de la nación, ni internamente ni en sus relaciones con el resto del mundo. Esas restricciones antinacionales serán el permanente acicate de la lucha por el rescate de la soberanía perdida y del necesario fortalecimiento nacional en todos los ámbitos para poder ser exitosos en ese permanente reclamo.

Este trabajo es para los patriotas, sin importar dónde estén ideológicamente; es para quienes tienen a Venezuela con toda su historia y su cultura y con sus debilidades e imperfecciones, como la razón de ser de sus vidas. Para quienes siempre defenderán la existencia de su nación y estarán orgullosos de su origen, su lenguaje, su historia, su cultura, sus creencias y su modo de ser, sentir y comportarse. Para quienes jamás conspirarían contra ella, ni se alinearían con sus dominadores.

Y esto último no quiere decir que no se adopten diferentes formas de resistir la intervención y dominación extranjeras, algo que han demostrado las luchas en todo el globo terráqueo. Los pueblos resisten permanentemente, luchan, dan marcha atrás cuando deben hacerlo, se detienen para fortificarse y luego avanzan y reconquistan terreno, pero siempre está presente su disposición de lucha, interna e internacional. En toda disputa nacional aparecen distintos grupos y formas de expresar esa resistencia, para no referirme a los apátridas, que desde el principio están al lado de los opresores, son partícipes de sus acciones y favorecedores de la intervención. Muchas veces, sin embargo, solo la historia demuestra quiénes acertaron en sus luchas y en las oportunidades para llevarlas adelante.

Es dentro del marco descrito como analizamos y juzgamos la presencia y acciones políticas de los negociadores actuantes en el país: el gobierno encargado de la presidente Delcy Rodríguez y los exdiputados encabezados por Dinorah Figuera. Un primer elemento es saber que sus conversaciones no se dan por decisión propia, sino por imposición de los dominadores gringos.

No tienen la libertad necesaria para que sus actuaciones obedezcan ni siquiera a sus intereses particulares, personales ni grupales. Esto no los descalifica para seguir actuando, pues de hecho lo seguirán haciendo por órdenes de quien los controla, y ambos seguirán tratando de expresar y tamizar sus propios intereses, lo que le abre una rendija al interés nacional. 

Hay que partir además del hecho de que EE UU no es todopoderoso y también tiene contradicciones y dificultades para hacer valer sus intereses. La defensa de la soberanía y el fortalecimiento de la democracia estuvieron en una primera declaración del equipo dialogante. Aunque puede ser un simple saludo a la bandera, no está mal que ambos lo hayan dicho.

Los tres primeros acuerdos recientes: la atención social de la emergencia (reforzar programas de vivienda, electricidad, salud y remoción de escombros), la reforma del sistema judicial (Ley Orgánica del TSJ y nueva comisión de postulaciones para designación de todos sus magistrados) y la recuperación de activos internacionales (rescatar el oro y las reservas secuestradas en el Banco de Inglaterra) son importantes para la nación venezolana, pero su impacto dependerá de su instrumentación y la forma y oportunidad en que se concreten.

Proponemos acuerdos sobre la reestructuración de la deuda externa, que no es del monto que dicen, y que puede hacernos deudores eternos; la electrificación del país, el suministro de agua potable, las mejoras del sistema educativo y de salud, el cese de las sanciones y el pago puntual de nuestras ventas. Estos temas involucrarían a todos los venezolanos en las negociaciones y ayudarían al fortalecimiento institucional requerido por toda la nación.

Leer también: Los documentos desclasificados recientemente de la CIA

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR