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martes, octubre 27, 2026
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Rafael Parra Barrios…San Rafael Arcángel: patrono del municipio Independencia

La historia de los pueblos no se reduce a una fría secuencia de fechas y decretos; es, ante todo, el resultado dialéctico de sus bases socioproductivas y de los anhelos espirituales que sustentan su devenir.

En el municipio Independencia del estado Yaracuy, hablar de identidad cultural y de memoria colectiva es invocar de manera ineludible a su santo patrono San Rafael Arcángel, arteria vital y pulso de su praxis cotidiana.

La génesis de esta devoción hunde sus raíces en la tragedia y en la esperanza. Tras el devastador terremoto del 26 de marzo de 1812 que sacudió a San Felipe, los sobrevivientes que se desplazaron hacia los espacios de La Sabana encontraron en el lugar un refugio de libertad y renovación.

Con el paso de las décadas, la fe cristiana se entrelazó con el paisaje fecundo de la región. A finales del siglo XIX y comienzos del XX, la familia Muñoz —figuras emblemáticas arraigadas en la zona alta de Culantrillo, encabezadas por don Encarnación Muñoz y doña Felicia de Muñoz— sembró de manera devota la semilla de la veneración al arcángel.

Gracias al aporte voluntario de los pobladores y a la labor del albañil Francisco Castillo, se edificó una primera capilla en los predios de Culantrillo. Aquel paraje bucólico, surcado por las aguas del río y enmarcado por el histórico camino real que unía El Cambur con Cocorote y también con el Cerro Muñoz, se convirtió en la ruta primigenia de la fe y el trabajo. 

Vecinos como don Martín Ramón Torres Mendoza han testimoniado cómo aquel entorno, donde el rumor del agua y las leyendas populares dialogaban con la devoción, vio nacer una tradición social y religiosa impulsada por un conglomerado de hombres y mujeres laboriosos: Petra Zabaleta, Antonia Sandoval, Ángela García, Demetrio Escalona y tantos otros que conformaron los primeros comités de fe.

Así, antes de cualquier edificación formal o decreto institucional, el pueblo de Independencia ya había coronado a San Rafael Arcángel en su conciencia colectiva, convirtiéndolo en el custodio de su destino y en el símbolo perenne de su temple y dignidad.

Cuando las inclemencias del tiempo hicieron estragos en la primera capilla de Culantrillo y sus paredes de adobe se desvanecieron, la semilla devocional sembrada por la familia Muñoz, lejos de extinguirse, floreció con mayor fuerza.

El resguardo de la imagen original por parte de la descendencia de don Encarnación Muñoz mantuvo y mantiene encendida la llama de la fe y el agradecimiento comunitario. Este fervor popular impulsó la búsqueda de nuevos espacios de culto.

Así, durante la segunda década del siglo XX, la feligresía edificó una segunda capilla en la calle 29, entre cuarta y quinta avenida. Años más tarde, el crecimiento cuantitativo y cualitativo de la comunidad creyente demandó una edificación de mayor envergadura.

En 1939 se inició la edificación de la nave central del actual templo en la quinta avenida con calle 29, hito que fue solemnemente inaugurado en 1942 gracias a la concurrencia de feligreses, comerciantes, instituciones y figuras fundamentales como Tomás Antonio Silva, quien no solo aportó su esfuerzo en la construcción de la estructura, sino que destacó como incansable promotor de las fiestas patronales y miembro de una emprendedora familia de su terruño natal.

El reconocimiento eclesiástico coronó esta valiosa trayectoria costumbrista. El 1 de septiembre de 1951, la Diócesis de Barquisimeto —bajo el episcopado de monseñor Críspulo Benítez Fontúrvel— dictó el decreto que erigió la parroquia eclesiástica San Rafael Arcángel del municipio Independencia, desmembrándola de San Felipe y fijando sus límites territoriales.

Es crucial destacar que, para el momento de esta erección eclesiástica, Independencia formaba parte del Distrito San Felipe; por lo tanto, la creación de la parroquia religiosa representó un pilar fundamental en la ratificación de su vocación autonómica, el cual prefiguró la conquista de su plena autonomía municipal alcanzada en 1993.

De esta manera se selló la simbiosis histórica entre el fervor popular y la oficialización católica, elevando a San Rafael Arcángel como el referente identitario y espiritual indiscutible del pueblo de Independencia. (Del libro: Municipio Independencia: Historia y Evolución Territorial, de Rafael Parra Barrios).

Leer también: Florilegio de ilustres independences

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