spot_img
martes, septiembre 22, 2026
InicioOpiniónNotas desde Farriar...Carta a los niños

Notas desde Farriar…Carta a los niños

Queridos pequeños, era necesario alargar el camino siguiendo los pasos ausentes que me dejaron huellas irreversibles. Ahora sé que el canto de los gallos presagiaba la partida en las silenciosas madrugadas, y ustedes seguían soñando con esa luna de fresa que volaba hacia los cielos para que los pájaros, trayendo semerucos en sus cantos, les diera la bienvenida, y las tibias brisas alegres tejían un lienzo azul de viaje.

Por eso, el espacio tiene muchas calles que ustedes irán conociendo; cuando toquen los tambores, el mundo abrirá sus alas a todos los seres y un hombre nuevo hecho canción vencerá a la tristeza. Estoy seguro de que no habrá confusión ni incertidumbre que perturben sus sueños. Porque ustedes representan el día y la noche, la vida y el tiempo, la tierra, el aire y los ríos cuando van a jugar con la mar.

La presencia eterna en los rincones del planeta. Están unidos a la mirada de la sirena que anuncia la sinfonía que viene del sol, hermanada en la distancia con cien millones de brazos abriéndolo a las flores para que no se marchiten.

Del dolor vivido en cada niño haciéndose hombre antes del invierno, buscando sus pasos perdidos más allá del horizonte, y lamentablemente la esperanza corre raspándole los huesos, y en esa espera los riesgos se multiplican y aprisionan las sonrisas. No por eso dejarán de soñar, de amar y encontrar un lugar que les dé refugio para pasear en bicicletas y volar papagayos con Marco Polo.

Contra toda espera, la esperanza sobrevive. Yo sé que ustedes les enseñarán a los hombres el árbol de la generosidad que ellos han olvidado, y por su ambición desmedida se han convertido en “príncipes” perversos.

Esperen hasta el mes de mayo, cuando renazcan las cayenas, y vean los cambios del color del mar; más bien será el principio del largo correr en busca de las hojas secas que en una tarde de verano dejaron los árboles viejos. Porque la vida es un pedazo de cielo que va a posarse en los sueños buscando la tierra prometida. 

Queridos pequeños, busquen los tesoros ocultos guardados en las siete botellas del tiempo donde vive el pez-pájaro de la alegría, y construyan con él un submarino de amor para que el pensamiento vuele libre.

Más allá de la lluvia encontrarán una casa donde viven dos perros amarillos: Kenet y Pirulino, que coexisten orillando las puertas con lenguas soleadas con coronas y flores, con molinos de viento donde el Quijote les enseñará cómo vuelan las estrellas con los brazos abiertos de la dignidad, el coraje, la valentía, la decencia y la solidaridad. 

Acuérdense de que la mejor forma de defender el amor es amando. Sean seres con la vista fija al horizonte, y vendrá un domingo, el sabio pescador con peces de mariposa en el último sol del invierno, cabalgando en su corcel marino; sabrán de su presencia cuando el reposado mar les regale en sus orillas sus tesoros de estrellas.

Un caracol que suene al paso del viento, una baja marea color rosa, una culebra gigante de coral y una flor verde ámbar. En una espaciosa casa les esperará con lámparas de sándalo encendidas; las puertas estarán adornadas con arcos de palma, sacará de su naufragio muchos papagayos y los echará a volar por la felicidad de los niños y la eternidad del amor. 

Tejerán las más hermosas de las atarrayas, una para la terraza, una para la mesa y muchísimas para las siestas y las noches de verano. Juntos saldremos a pescar y a enseñarle al mundo que el ser humano debe tener grandeza de alma para que sea libre y vea mejor los atardeceres. Quien los quiere… más allá de la vida…   

Leer también: Génesis de la salsa en Yaracuy

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR