Aun en el sabio e inteligente entendido de que la comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional que preside Dinorah Figuera tiene una larga y delicada agenda por atender, cuyos puntos suman retardos en sus análisis y decisiones; no obstante, el país guarda muchas esperanzas para que sus urgentes visiones en el debate sean los primeros a debatir.
Entiéndase perfectamente la designación de los nuevos rectores del CNE, los nuevos magistrados por nombrar en el TSJ, los retornos de capitales económicos del país y para el país; e incluso las solicitudes de préstamos ante entidades internacionales, y todo cuanto amerite el mejoramiento político, económico y social para nuestra sufrida y dolorosa Venezuela, urge ser tratado. Es por lo que esta comisión debe asumir todas sus responsabilidades con precisión, definición, certeza sin equívocos y con prontitud.
Aun —persisto e insisto— cuando todas esas y otras tantas materias en mesas con sus contenidos de trascendencia y punto capital tengan que atenderse, en ningún momento se debe echar a un lado la preocupación del difícil mundo económico y social que atraviesa el pueblo venezolano en términos generales. Por lo que tiene que ser de mucho cuidado.
Un país donde un altísimo porcentaje de su gente no tiene capacidad adquisitiva salarial para cubrir la cesta básica alimentaria, mucho menos la canasta alimentaria familiar, corre el riesgo de perder la fe, esperanza y confianza en un proyecto político estratégico económico que esté sumergido en el tiempo. Le sería fácil a ese pueblo entrar en el mundo del descreimiento en las expectativas que hoy se visualiza en la comisión parlamentaria.
Esta situación le exige a la comisión parlamentaria considerar que la misma debe tener poder constitucional en el orden supraconstitucional. Tal como lo asumió la Asamblea Constituyente Nacional electa el 6 de diciembre de 2020, mandato exclusivo del pueblo para una nueva Constitución. Sin embargo, legislaron en diferentes materias.
Hoy el país tiene mucha más urgencia que obliga a la comisión parlamentaria a decidir sobre la marcha la dirección de mejorar el poder adquisitivo económico del pueblo. Porque para luego podría ser tarde.
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