Desde hace algunos meses, mi amigo y compadre Emiliano Barreto —reconocido fotógrafo y cineasta del estado— me ha invitado a jugar partidas de ajedrez de café. Con esto, ha mostrado de nuevo un gran interés por el juego que tanto le apasionaba en su juventud.
En la partida que jugamos hace unos días, dio muestras de un gran avance en la comprensión de posiciones y en el juego creativo.
A pesar de tener un soldado menos (un peón), se ideó la forma de intercambiar los alfiles, que eran las armas letales de mi posición. Así, logró apoderarse de la única columna abierta colocando su torre en sexta fila, mientras la otra ejercía presión sin descuidar la defensa de su propio rey.
El ataque culminó con su dama blanca, dominante en diagonal, columna y fila, acorralando por completo al monarca negro. La posición parecía sacada del libro de diagramas de mate de László Polgár. Por ello merecía, al menos, ser publicada por una vez en una crónica de prensa y sorprender así al que observa desde el ojo de una cámara y te impacta con una de sus fotografías, sin darse cuenta de que también es observado por el que escribe y tiene memoria fotográfica y sorprenderle a través de un registro escrito.
Veamos en el tablero cómo continuó la partida después del diagrama:
Blancas: c4 f2 g3 h6 Dg5 Te3 Te6 Rg2
Negras: a7 b6 f5 g6 h7 Dd1 Td8 Tf8…

Las negras han dado jaque en d8; las blancas ocultan su rey en g2. g2 Da4, grave error de las negras que olvidan la seguridad de su rey.
Mate en 3. 1 Txg6 Rh8 (si hxg6, seguiría 2 Dxg6 Rh8 y Dg7 #) 2 Th8+ Txh8 3 Df6+ Tg7 4 Dxg7#.




