Siete días han pasado desde que los colombianos fueron sorprendidos por un terremoto de magnitud 7.4, desde entonces, rescatistas, voluntarios y comunidad en general buscan sobrevivientes debajo de los escombros. Las autoridades han reportado más de 280 personas fallecidas.
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La atención de la emergencia, distribuida en 15 departamentos con diferente grado de gravedad en territorios muy desiguales, también desató algunas controversias políticas sobre la ayuda internacional, ya que el recién electo presidente, aseguró que iba aceptar solamente ayuda en cuanto a insumos, (salvo algunas excepciones de rescatistas y cuerpo de ayuda).
El epicentro de este sismo fue en San José del Palmar, departamento del Chocó. Por su profundidad, el impacto se extendió por una zona enorme del occidente y centro del país, lo que marcó varios desafíos logísticos. El mandatario, Abelardo de la Espriella, que asumió personalmente el liderazgo de la respuesta, repartió a su gabinete por las regiones para estar presente junto a los damnificados.

Aunque Bogotá y Medellín, las dos ciudades más grandes del país, tuvieron daños menores, cinco capitales departamentales fueron muy golpeadas y quedaron en alerta roja por los daños. Entre los 472 municipios afectados, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) contabiliza 127.608 viviendas averiadas, 26.392 destruidas y 197 edificios colapsados, según el balance más reciente.
En las últimas horas, la cifra oficial de muertos se ubica en 287 víctimas, una vez que fueron consolidados los reportes entregados verbalmente en primera instancia por las autoridades municipales y otros organismos, un conteo complejo que tardó días en unificarse.
Medios colombianos reflejan que, en total son más de 120.000 las familias afectadas, 4.147 heridos y más de 190 personas que todavía no han sido localizadas.

Una vez que pasó el caos inicial y se desplegaron las tareas de búsqueda, el puño levantado para pedir silencio se convirtió en el símbolo de compromiso de los rescatistas y de esperanza de los vecinos y familiares, pero una vez que pasó la “ventana crítica” de 72 horas, cada vez menos personas eran encontradas con vida entre los escombros. En total, 355 fueron rescatadas hasta el domingo por la noche.



