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jueves, junio 18, 2026
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Travesías…»La ola y el cambio»…Más allá de la excusa del destino

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El ser humano, al igual que la vida misma, es un ser esencialmente dinámico; cambiante como cada ola del mar que acaricia la costa de manera irrepetible ​Desafortunadamente los hay, pero no debería existir una justificación válida para mantenerse deliberadamente al margen de los tiempos que vivimos. Es cierto que fenómenos como la desconexión voluntaria, el neoludismo o la adopción de una vida contemplativa —donde se prioriza el descanso, la reflexión y la paz interior— representan posturas respetables.

Alejarse del ritmo acelerado, el ruido ensordecedor y las exigencias desmedidas del progreso es, muchas veces, una decisión consciente que busca evitar que el tiempo y la atención sean consumidos por el constante e hipnótico flujo de información. Hasta este punto, el objetivo de resguardar la salud mental y la soberanía personal creo que está claro, preciso y plenamente justificado.

​Ahora bien, ¿qué pasa cuando una persona se escuda de forma tajante tras la afirmación «yo soy así»? ​Para que un individuo se adapte de manera armónica a una sociedad regida por valores y conductas morales, no existe un límite de edad. Nunca es tarde para aprender nuevos principios, modificar conductas desadaptativas o alinearse con las normas éticas de la convivencia.

La ciencia nos respalda en esto: según investigaciones, gracias a la neuroplasticidad, el cerebro humano es capaz de crear nuevas conexiones neuronales y reestructurarse a lo largo de toda la vida. ​Decir «yo soy así y no puedo cambiar» es, frecuentemente, una excusa cómoda basada en la resistencia al cambio y en la rigidez mental, más que en una incapacidad biológica o psicológica real.

Bajo esta premisa, podemos concluir con firmeza que no hay justificación, ni de temperamento ni de edad, para no tratar de manera educada, digna y respetuosa a otro ser humano. Si bien es innegable que existen rasgos inherentes a la naturaleza de cada individuo, el verdadero compromiso ciudadano y evolutivo radica en el esfuerzo por resaltar y cultivar valores y nuestros rasgos más luminosos: la adaptación, la empatía, la creatividad, la confianza y la paciencia. El dinamismo no es una opción; es la condición indispensable para seguir siendo humanos. Hasta otra travesía…

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