La mayoría de las personas suelen pensar que la ternura entre los seres humanos, esa emoción insondable que involucra la entrega de afecto delicado, calidez y gestos de cariño hacia otros seres vivos, se presenta como una forma de amor suave, empática y protectora, cuya existencia es señal de la existencia de salud mental y sana vinculación con los demás y que se expresa por medio de palabras de consuelo, caricias fraternales y cuidados a quienes los necesitan, e incluye actos filantrópicos generosos; nacido en los tiempos modernos, tal vez durante el renacimiento y difícilmente antes de la era cristiana.
Esa forma de pensar al respecto del momento de la aparición de este sentimiento, en todo caso, lleva a la conclusión que todas las agrupaciones humanas, en especial las prehistóricas, fueron despiadadas con sus congéneres y que esta actitud era producto de la necesidad de sobrevivir en los medios ambientes más hostiles con pocos recursos materiales, morales y afectivos. Esto es algo alejado de la realidad que muestra la arqueológica.
La imagen del hombre prehistórico, cruel, salvaje y despiadado está siendo desmontada por arqueólogos que sacan a la luz imágenes de solidaridad y compasión creadas a partir de sus investigaciones, como es el caso de un fósil humano denominado Nandy, cuyos restos de más de cuarenta mil años dicen que vivió hasta pasados los cuarenta años, a pesar que padeció parálisis en una pierna y en un brazo, que era ciego de un ojo, también sordo, y esto solo pudo ocurrir porque su grupo humano le proporcionó la ayuda necesaria.
Otro caso es el de Romito 2, de hace doce mil años, quien tenía las piernas cortas a causa de un raro padecimiento, lo que le impedía seguir y hacer lo mismo que hacían los demás miembros de su tribu, que murió a los veinte años y recibió un entierro ceremonial igual al de sus semejantes. Y el caso más llamativo es el de un bebe Down, quien recibió cuidados y abrigo durante su corta vida hace 5.500 años en Irlanda.
Estos y otros casos semejantes sugieren que en las sociedades prehistóricas todos los miembros eran valorados y que dar ayuda y cuidados a los más necesitados era la norma. Y esta es la razón por la que se siente mal cuando alguien no recibe ayuda, no proporcionarla es una acción que va en contra de la naturaleza humana, dicho de otra forma, ser una persona sin empatía es ser producto de un nuevo pensamiento que se ha implantado entre los eres humanos y que debe ser erradicado de las mentes y los corazones de cada uno en particular y de todos en especial, antes que sea natural en los individuos, las familias, las sociedades y muy tarde para la raza humana.
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