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lunes, julio 13, 2026
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La educación sísmica no debe ser fortuita, sino continua

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Promover y fortalecer la gestión de riesgo entre la ciudadanía siempre ha sido una necesidad, pero en los últimos días ha tomado relevancia, esto tras la emergencia causada por los terremotos de magnitudes de 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio, con epicentro en Yaracuy y que causaron daños en diferentes estados del país.

Y es que los movimientos telúricos dejaron, entre tantas cosas, la importancia de crear una cultura sísmica para que todas las familias puedan saber cómo actuar durante y después de un hecho de esta magnitud.  

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Expertos en diferentes áreas coinciden en que los recientes terremotos evidenciaron que muchas personas no tienen los conocimientos básicos para enfrentar este tipo de eventos naturales; por ello, exhortan a la educación desde la academia. Dejaron claro que el conocimiento no frena un sismo, pero sí la tragedia. 

Jaen Ordóñez, presidente del CIE

Jaen Ordóñez, presidente del Centro de Ingenieros del estado Yaracuy, considera que los simulacros a nivel escolar no pueden ser fortuitos o electivos, sino de manera constante para que todas las indicaciones queden en la psiquis.

Afirma que también es necesario que cada persona tome en serio este tipo de actividades educativas; explica que a veces hay quienes participan en los simulacros como en forma de juego o usando el celular «y en una crisis real no van a actuar de esta manera».

Dijo que la educación en gestión de riesgos debe quedar en la conciencia colectiva; dio como ejemplo Chile, un país con alta sismicidad, donde todas las personas ya saben qué hacer en caso de un movimiento telúrico, a dónde ir y cómo protegerse.

Para el ingeniero es muy importante que cada persona conozca las rutas de escape de una edificación, bien sean apartamentos, casas, escuelas u hospitales. «Hay que fomentar simulacros organizados y repetitivos para que, en caso de emergencia, sepan qué hacer de manera espontánea».

Además, añadió que la cultura de gestión de riesgo no se debe limitar a sismos, sino también  a inundaciones e incendios, entre otros; es relevante que cada persona sepa qué hacer en caso de emergencias.

De la misma forma lo opina Róger Fernández, docente, quien aseguró que desde la escuela se puede ayudar a promover la educación sísmica, pero debe ser algo constante. «Han realizado simulacros, pero son esporádicos; a muchos se les olvida a los días».

Más información en la edición impresa de este martes 14 de julio

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