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lunes, septiembre 21, 2026
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Travesías…»Faro de luz»



Inspirado en María Montessori y la vigencia del sistema educativo venezolano: "…educar a niños capaces de pensar por sí mismos también es educar para una sociedad más libre".

En cuanto a educación se refiere, hay mucha tela que cortar en esta materia. Sin embargo, trataré de ser lo más pragmático y resumido posible debido a lo vigente de su propuesta. No hay cosa más difícil en los tiempos que corren que «ponerse en los zapatos» de nuestros niños.

María Montessori (1870/1952), de profesión médica, psiquiatra y educadora. Un excelente legado en materia de pedagogía infantil. Según sus ideas, a más de un siglo, son un referente actual en el proceso educativo de nuestra niñez por su acertado programa de orientación de enseñar para aprender y comprender al mundo de hoy, lejos del realismo mágico y al margen de cualquier forma de violencia física o psicológica que, lejos de activar su pensamiento cognitivo y curiosidad por lo que le rodea, siente gran temor cuando de asistir a la escuela se trata.

María Montessori apela entonces a desarrollar el proceso educativo en tranquilidad y en paz. Su legado: un modelo de enseñanza sobre la base de la libertad y autonomía del niño. Una mujer visionaria en la construcción de una nueva sociedad en que los valores, el pensamiento crítico y el cuestionar ideas sean el motor que la impulsaría.

Cobra vigencia sobre todo en la niñez venezolana que, por décadas, en obediencia activa y en silencio ha seguido y memorizado los lineamientos según el programa de su maestro, dejando al margen el pensamiento crítico, curiosidades, libertad y autonomía para su desarrollo.

Es momento entonces de que el maestro hable menos y los niños se expresen más. Importante es la observación y la escucha de los niños a través de un sistema educativo que abarque las diferencias y motive su aprendizaje.

Por otro lado, y como «piedra angular», maestros y profesores preparados para enfrentar nuevos retos, desafíos y códigos que se adapten a las nuevas realidades y generaciones. Que puedan responder a preguntas del siglo XXI y dejen de lado la fijación de paradigmas  de décadas y bajo una misma creencia y matriz de pensamiento.

Un elemento vertebral que no debo dejar atrás es el reconocimiento de una vez por todas a maestros y profesores y ser valorados, por ser el elemento más importante del sistema educativo.

Programar el cerebro del niño implica no solo robar su independencia y pensamiento crítico, sino su autonomía, debido a que aprende más a memorizar y creer sin cuestionar, solo y con el único objetivo de aprobar para avanzar.

Si el sistema educativo no se actualiza, las escuelas tradicionales terminan educando a una generación que ya  no existe. Dejemos que el niño disfrute su proceso de aprendizaje. Hoy, niños hipnotizados frente a pantallas deslizando el dedo.

El legado de María Montessori: «Volver a lo tangible. Tocar, sentir, construir y pensar por sí mismo».»El entorno cambia, pero el cerebro del niño necesita lo mismo de siempre: respeto y realidad». Como complemento, les dejo una frase de Eduardo Galeano: «Libres son los que piensan, no los que obedecen».

Otro enfoque, en el mismo orden de ideas, lo trae el filósofo inglés John Locke, señalando que: «El objetivo principal de la enseñanza no es memorizar un sinfín de datos teóricos, sino formar la virtud, la autodisciplina, el juicio crítico y el amor por el conocimiento».

«El trabajo del maestro es generar en el alumno estima por saber más que saturarlo de materias». Hasta otra Travesía…

Leer también: Del yo a nosotros: “la valentíade construir un hogar»

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