spot_img
viernes, agosto 7, 2026
InicioOpiniónCuarto Oscuro/ Correcciones

Cuarto Oscuro/ Correcciones

- Publicidad -
  • ¿Cuántos?: No tengo idea, en lo absoluto, de cuántos ministerios o entes públicos componen el Gobierno nacional. De lo que sí estoy seguro es que hablamos de uno de los aparatos burocráticos más grandes e ineficientes del mundo, donde ante cada cosa que se puede solucionar simplemente, el Estado plantea tres o cuatro problemas nuevos para ralentizar la acción del aparato productivo. En tiempos en los que todo puede ser automatizado, no tiene sentido que nos agotemos en sacar permisos, sellar cosas y conciliar arcaísmos, evitando a un funcionario que pida el manifiesto de carga original del Perla Negra. Estamos ante un estado de emergencia real, no propagandístico, donde las cosas deben facilitarse y no entorpecerse. Buen momento para podar ramas inútiles. Imaginar un Estado que funcione como bien —y no como feria de ventanillas— es el primer paso para dejar de ser rehenes de la ineficiencia crónica que nos ata a la mediocridad institucional.
  • Policías: Son incontables los videos que a diario aparecen en redes sociales mostrando a funcionarios de diversos cuerpos policiales cometiendo desmanes: desde amenazas a la libertad personal, pasando por retención de vehículos, hasta cosas tan increíbles como dos supuestas funcionarias del CICPC llevándose una camioneta de lujo de un fallecido en la tragedia de La Guaira, porque una de ellas «conocía» al dueño. La ciudadanía no puede sentirse segura si quienes representan la ley y deben hacerla cumplir andan en formas enteramente cuestionables. La reforma y depuración de los cuerpos policiales es una deuda que debe saldarse cuanto antes, con mecanismos simples como cámaras corporales u otros que garanticen que los videos donde se incurra en delitos puedan validarse digitalmente. Cuando se quiere, se puede. El problema es que querer no está en el menú; prefieren repartir papelitos y uniformes mientras el país se desangra a manos de quienes juraron protegerlo, no despojarlo con carnet.
  • Positivo: El martes 4 de agosto, nuestra capital fue azotada por la indetenible fuerza de la naturaleza que, en su imponencia, sacó árboles de raíz, anegó casas y locales comerciales, convirtió calles en improvisados ríos y produjo, a Dios gracias, solo daños materiales. Sin embargo, es justo reconocer que las autoridades regionales, en especial Protección Civil, actuaron de forma inmediata y tuvieron un diagnóstico en tiempo real de la situación. Así también, las vías obstruidas por árboles y ramas grandes caídas fueron despejadas por personal de la alcaldía de San Felipe en tiempo récord. Incluso, muchas personas recibieron a los minutos del acontecimiento natural un reporte municipio por municipio de los posibles escenarios. Es un elemento a destacar que las autoridades se hayan preparado para posibles contingencias y hayan probado tal preparación. Ojalá esta eficiencia no sea solo un fogonazo aislado en medio del caos, sino el comienzo de una cultura de respuesta rápida que nos haga sentir que el Estado puede mejorar en su acción comprobadamente.
  • Año escolar: Sin dudas, tuvimos un año escolar muy accidentado, con diversas suspensiones de actividades que afectaron el rendimiento o los objetivos generales. Es claro que, de un tiempo para acá, el elemento cualitativo de la educación se ha dejado de lado para que prevalezca el cuantitativo, aunque esos números también se pongan en duda. Nuestra educación debe ponerse en observación, porque más que la parafernalia de un acto de graduación, lo que la sociedad y el país requieren es jóvenes bien formados, en valores y principios de superación personal y acompañamiento al desarrollo del país. Ahora, cada vez que se pasa un año escolar, se arma un acto de solemnidad incomprensible que solo tiene explicación en la supremacía de la forma sobre el fondo. Cuánto daño se ha hecho a nuestro futuro con la destrucción de una educación de excelencia. A tiempo estamos de construir un modelo viable. Mientras sigamos celebrando diplomas vacíos y ceremonias pomposas, seguiremos fabricando ilusiones de progreso; el futuro no se construye con fotos de graduación, sino con mentes críticas, valores sólidos y un sistema que enseñe a pensar.
ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR