spot_img
miércoles, octubre 28, 2026
InicioMás VidaBienestarEl adulto autista no necesita aislarse, sino una red de apoyo que...

El adulto autista no necesita aislarse, sino una red de apoyo que respete su autonomía y entienda sus tiempos

A primera vista, la vida adulta transcurre entre rutina, trabajo y familia, situaciones que fluyen con naturalidad; sin embargo, para un adulto con espectro autista, cada una de estas interacciones puede representar una prueba de resistencia invisible.

Lea también:Solo entre 5% y el 10% de casos de cáncer de mama son hereditarios

Muchos suelen creer que el autismo es una condición exclusiva de la infancia o que «desaparece» con los años, pero la realidad es otra. Las personas crecen y se convierten en adultos que aprenden a “camuflajear” sus diferencias para sobrevivir en un entorno que muchas veces no lo comprenden.

La psicóloga Gerenlen Véliz explicó que el Trastorno del Espectro Autista (TEA) en los adultos tiene muchas características que se vuelven más sutiles porque, con el paso de los años, la persona suele desarrollar estrategias para adaptarse al entorno social.

“Aun así, suelen persistir desafíos en la comunicación no verbal, la reciprocidad social, la flexibilidad cognitiva y el procesamiento sensorial. Aunque ya no suele observarse un aislamiento total, gracias a esas adaptaciones progresivas, si la persona no cuenta con el acompañamiento profesional adecuado, estas diferencias pueden impactar de manera importante en su rutina y calidad de vida”.

¿Cómo podemos identificarlos?

Según la psicóloga, existen diversas características que los identifican, entre ellas: agotamiento o «resaca» social; esto quiere decir, esa necesidad intensa de aislarse y descansar después de interactuar en grupo o estar en ambientes con mucho estímulo visual o sonoro.

Dijo que también suelen tener una comunicación directa y literal: “honestidad transparente, preferencia por mensajes claros y cierta dificultad para captar indirectas, dobles sentidos o reglas sociales no escritas”.

Véliz habló de que otra de las características es el enmascaramiento o masking, y con esto se refiere al “esfuerzo consciente o inconsciente por encajar». Implica forzar el contacto visual, reprimir movimientos naturales de autorregulación o ensayar guiones mentales antes de hablar con otros.

También suelen tener un interés profundo y rigidez en la rutina; muestran un malestar significativo ante cambios imprevistos.

Detalló que sí varía la manifestación del autismo entre hombres y mujeres, y en esto también influye tanto la crianza como los sesgos diagnósticos históricos.

“Desde niñas, a las mujeres se las suele socializar para ser más empáticas y comunicativas, lo que las lleva a desarrollar un camuflaje social mucho más sofisticado; además, sus temas de interés suelen ser culturalmente mejor aceptados, por lo que pasan desapercibidas con mayor facilidad.

En los hombres, el hiperfoco tiende a dirigirse con más frecuencia hacia datos o áreas técnicas, lo que encaja con el perfil diagnóstico tradicional”.

Por esta razón, muchas mujeres pasan años sin ser diagnosticadas, reciben diagnósticos erróneos (como depresión o ansiedad) o descubren su neurodivergencia bien entrada la adultez, dijo la especialista.

¿Cómo acompañarlos sin caer en la sobreprotección?

Dijo que el objetivo no es resolverles la vida ni aislarlos del mundo, sino ser una red de apoyo que respete su autonomía y entienda sus tiempos.

Esto se logra mediante comunicación clara, respetar la necesidad de autorregulación, aportar previsibilidad, es decir, avisar con tiempo sobre cambios en planes o rutinas para facilitar la transición.

También es importante acompañar desde la empatía: “Ante un fallo o malentendido social, dar retroalimentación concreta y afable en lugar de juzgar.

Consecuencias del rechazo

El rechazo continuo suele derivar en agotamiento físico y mental crónico (burnout autista), trastornos de ansiedad, depresión, baja autoestima, aislamiento y, en casos graves, ideación suicida.

Es determinante aclarar algo: estos problemas emocionales no surgen por ser autista, sino por el desgaste que genera vivir en un entorno hostil, invalidante y poco empático, aseguró Véliz.

¿Las personas autistas prefieren estar solas o no tienen empatía?

Es completamente falso, dijo Véliz, quien aseguró que la persona autista siente empatía, incluso a veces de forma tan intensa que puede resultar abrumadora, solo que la expresa con un lenguaje y códigos diferentes a los habituales.

“Tampoco prefieren la soledad por indiferencia; desean conectar, tener amigos y sentirse aceptados. El aislamiento suele ser una medida de protección frente a la sobrecarga sensorial o al agotamiento que produce intentar encajar en ambientes poco comprensivos”.

Afirmó que discriminar a alguien por su forma de procesar el mundo vulnera sus derechos humanos y su dignidad; el verdadero problema no es la condición de la persona, sino las barreras y la inflexibilidad de la sociedad que la rodea.

“En nuestro país, avanzar hacia la inclusión exige superar el capacitismo y hacer cumplir los marcos legales que protegen los derechos fundamentales de la población neurodivergente.

Detalló que en Venezuela nos enfrentamos frecuentemente a la falta de protocolos claros en las instituciones y a las barreras de acceso a diagnósticos oportunos en la adultez; es urgente tender puentes.

“Como especialistas de la salud mental, estamos plenamente capacitados para servir de guía y asesorar a escuelas, universidades y empresas venezolanas, demostrando que para construir entornos verdaderamente inclusivos no se requiere de grandes presupuestos, sino de disposición, formación y empatía”. @psique.gerelen

ARTÍCULOS RELACIONADOS

Últimas entradas

lo más leído

TE PUEDE INTERESAR