Los terremotos registrados el 24 de junio nos dejaron muchas heridas y también la importancia de estar preparados para este tipo de emergencias; bajo esa premisa, Jorge Beens, entrenador y tutor de Tsunami, el perro que salvó decenas de vidas en La Guaira y Caracas, fomenta la cultura de rescate canino en todo el territorio nacional.
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La meta de Jorge y Tsunami, un Border Collie de nueve años, es que en cada estado del país exista un binomio canino, término que es utilizado para referirse a un perro entrenado junto a un humano, quienes trabajan en conjunto para localizar a personas atrapadas en situaciones de emergencia.
Esto lo explicó Beens durante su reciente visita al estado Yaracuy para participar en la primera caminata canina realizada en el municipio Independencia; una visita que no solo permitió rendirle honores a ese héroe canino, sino también proyectar y explicar el rol que cumplen estos perros ante desastres naturales.
Beens, quien es el director del Centro de Formación de Equipos Caninos para Intervención en Desastres en Caracas, está trabajando para la creación del Centro de Entrenamiento Canino Voluntario de Venezuela; con esto busca que existan «muchos Tsunamis» en todo el país.
«Que cada estado tenga un binomio, un equipo canino operativo, para dar respuesta cuando alguien lo necesite», dijo Beens, quien recordó que Tsunami logró rescatar a 26 personas con vida tras los devastadores movimientos telúricos en el litoral. «Después de varias misiones a nivel nacional e internacional, nos tocó trabajar en casa», recordó el tutor.

Explicó que para alcanzar esta meta hay que entender que un perro de búsqueda no es una mascota común; lo describe como un atleta de alto rendimiento. Sostuvo que para llevar un can a un nivel óptimo se requiere entre un año y medio de entrenamiento continuo, además de alimentación premium, atención veterinaria continua, equipamiento especializado y hasta protocolos de descanso.
Ante esto, y por tratarse de una iniciativa voluntaria, Beens le apuesta a la empresa privada, a través de la responsabilidad social, y a las instituciones del Estado para que sumen esfuerzos y aportes económicos que permitan materializar este centro de entrenamiento.
«Seamos conscientes, el perro se ha convertido en un aliado indispensable: existen perros detectores de sustancias, de explosivos y de custodia; pero también hay perros que salvan vidas», dijo Beens haciendo referencia a Tsunami, quien forma parte de un equipo que demostró todo lo que se puede lograr hacer y convertirse en esa esperanza entre los escombros.

Al hablar de Tsunami, lo describió como su compañero y como un perro de búsqueda y localización de personas vivas sepultadas bajo escombros y deslizamientos de tierra. Lo tiene desde que tenía ocho meses.
Su trabajo de búsqueda lo han desarrollado en diferentes estados y países, y, aunque llevan años en este rol, su heroísmo se hizo más visible tras los terremotos registrados en junio.
Jorge y Tsunami no estuvieron solos; ellos formaron parte de un equipo integrado por más de 20 personas y siete perros, quienes estuvieron en La Guaira y Caracas apoyando a todos los equipos de búsqueda local. Allí demostraron que la velocidad, olfato e instinto de un perro de búsqueda se convierte en una gran herramienta para el ser humano.



