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jueves, octubre 29, 2026
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Tras las huellas de mis pasos…El Salmo de la Cruz

Razones muy fuertes de dolor, angustia y sentimiento tuvo que haber padecido el rey David cuando escribió el Salmo 22. Hay sentimientos de abandono, de persecución que le inspiraron cantarlo y endosar así su sufrimiento al Creador en quien confió con plena fe.

En dos partes se divide el salmo. Estudiamos en una primera parte la expresión de un grito de angustia (versículos 1 al 21): No en vano clama: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?, ¿por qué estás tan lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor? Sl:21-2 (Exclamación de David, símil a Jesús en la crucifixión y el llanto del pueblo de Israel a lo largo del exilio).

Es clamor ante ataques, burlas y hostigamiento por parte de quienes mermaban su situación. Y si hay gritos de dolor, de desespero, hay también confianza en Dios porque el salmista sabe que todo aquel que ha confiado ha sido liberado, ha sido amparado por el Señor, ha sido protegido por fidelidad divina.

El salmo es conocido como el «Salmo de la Cruz». Es un salmo profético en el que percibe con detalles el sufrimiento de Jesús siglos después: «No te alejes de mí, porque la angustia está cerca; porque no hay quien ayude. Me han rodeado muchos toros; fuertes toros de Basán me han cercado. Abrieron sobre mí su boca, como león rampante y rugiente. Soy derramado como agua, y todos mis huesos están descoyuntados; mi corazón es como cera; se derrite en medio de mis entrañas.

Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar; y me has puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me han rodeado, me ha cercado cuadrilla de malignos; como un león en mis manos y mis pies. Conté todos mis huesos; ellos miran y se regocijan. Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes. Mas tú, oh HaShem, no te alejes; fortaleza mía, apresúrate para mi ayuda. Libra de la espada mi alma; del poder del perro mi vida»Sl:21:12-21.

La segunda parte, de los versículos 22 al 31, tiene canto de alabanza y de victoria. El Eterno no nos abandona, no abandona al sufriente; de eso tenemos que tener certeza. La redacción del salmo cambia de la angustia a la victoria porque el lamento se transforma en gratitud y se proclama el dominio de Dios y la salvación para todas las naciones de la tierra. En todos los confines del mundo hablarán de Dios. Las generaciones futuras servirán al Creador y se contarán sus actos de justicia. 

Leer el salmo 22 trae socorro rápido a los afligidos. Elimina el karma negativo, mantiene la fe dentro del hogar, aproxima a los familiares. Sirve para pedir bienes materiales. Amen.

Leer también: Agradecimiento y protección de Dios

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