Comprar proteínas sigue liderando la lista de obstáculos que enfrenta el bolsillo del ciudadano. Al trabajador promedio se le hace cuesta arriba llevar todos los días la carne roja a la mesa; los precios de estos productos han hecho que deban calcular minuciosamente lo que se pide en el mostrador de la carnicería.
Actualmente, el precio del kilogramo de carne roja en los establecimientos comerciales del área metropolitana del estado Yaracuy oscila entre los 8 y los 13 dólares, dependiendo del tipo y el corte.
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La carne molida, guisar o mechar se puede conseguir desde los $8 hasta los $10, aproximadamente. Mientras que los cortes de primera, como el solomo, son ofertados en $13 en los supermercados.
Aunque los precios de este alimento se han mantenido al cambio en divisas durante varios meses, esto no quiere decir que le ha sido más fácil de adquirir al consumidor: los bajos salarios y la devaluación del bolívar siguen impactando en la dieta del yaracuyano.
El precio de la carne sigue imposibilitando la compra tradicional por kilo o piezas enteras. Debido a esta realidad económica, la gente busca resolver adquiriendo la proteína por gramos, bien sea en bandejas o combos con porciones pequeñas.
Esas presentaciones fraccionadas, las cuales contienen cantidades exactas para una o dos comidas, le permiten al consumidor mantener algo de proteína en su dieta. En cada hogar la administran a su manera.
«No se come carne todos los días; a veces variamos con pollo o granos. Eso era antes que se comía bien«, dijo Zulma Sandoval, consultada.
Otro entrevistado dijo que trata de rendir las bandejas de carne con verduras, «pero a final de mes no llegamos».
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