Médicos hicieron un llamado para instar a las embarazadas a evitar el uso de motos; señalaron que los impactos, la inestabilidad y las vibraciones constantes representan un peligro que puede derivar en emergencias graves como desprendimiento de placenta, traumatismos o partos prematuros.
Aunque los especialistas entienden que, en medio de la situación económica, este vehículo se ha convertido en un medio de transporte para miles de familias, explican que es un riesgo.
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Durante los últimos meses en el servicio de obstetricia del Hospital Central de San Felipe han visto un aumento de casos de embarazadas con traumatismo generalizados, hasta ahora, y afortunadamente, sin consecuencias en el embarazo, sin embargo, el llamado es a la prevención.
Al respecto, la gineco- obstetra Keila Hernández explicó que, a diferencia de un automóvil, la moto no ofrece protección estructural (carrocería). En caso de una caída, colisión o frenado brusco, el cuerpo de la gestante está completamente expuesto.
Detalló que un impacto directo contra el manubrio, el suelo o la moto puede provocar lesiones graves. «Un golpe fuerte o una desaceleración brusca es una de las principales causas de desprendimiento prematuro de placenta normoinserta, una urgencia médica que pone en riesgo la vida del feto y de la madre debido a hemorragias internas severas».
También explicó que los traumatismos graves pueden desencadenar contracciones uterinas prematuras, rotura de membranas o sufrimiento fetal agudo.
«Conforme el embarazo avanza, el peso y el centro de gravedad del cuerpo cambian, lo que afecta naturalmente el equilibrio y la agilidad para reaccionar ante imprevistos«, detalló la especialista.
También afirmó que las vibraciones constantes del motor y las irregularidades del terreno (baches, huecos) pueden resultar incómodas y generar contracciones uterinas leves o dolores lumbares intensos. «Además, subirse o bajarse de la moto requiere un esfuerzo físico que puede comprometer la estabilidad».
«Se recomienda suspender el uso de la motocicleta, especialmente durante el primer trimestre (por el riesgo de mareos, náuseas y mayor vulnerabilidad embrionaria) y durante el tercer trimestre (cuando el tamaño del abdomen y los cambios de equilibrio son más evidentes)».
Afirmó que siempre que sea posible, se debe optar por alternativas de transporte con más seguridad, como carros, transporte público o caminar distancias cortas.



