Wilber Rafael Garcés Pérez, el migrante venezolano herido el domingo por disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE), fue trasladado este lunes 21 de septiembre en la noche desde el centro de detención de Pearsall a un hospital, según confirmó la oficina de su abogada Kate Lincoln-Goldfinch.
Se conoció que otro migrante recluido en el mismo centro dijo a la abogada de Garcés que guardias de la instalación agredieron al venezolano, de 28 años, y que este estaba perdiendo sensibilidad en el lado izquierdo del cuerpo.
Aún se desconoce a qué centro médico fue trasladado y qué tratamiento está recibiendo, según indicó Fabiana Meléndez, portavoz de la abogada.
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Más temprano, el yaritagüeño había denunciado durante un contacto telefónico con la prensa que aún tiene el proyectil alojado en el cuerpo. “Tengo mucho dolor porque el disparo me fracturó la clavícula y en el hospital que me llevaron el domingo no me pudieron sacar la bala porque está cerca de la médula espinal (…) Estoy un poco mal, tengo la bala allí adentro todavía”, contó.
Estaba bajo libertad condicional
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS), a cargo del ICE, informó la madrugada de este lunes que Garcés se encontraba en condición estable y “bajo custodia federal en espera de su expulsión”. Añadió que había “ingresado ilegalmente al país” durante el gobierno de Joe Biden (2021-2025).
Pero la abogada de Garcés Kate Lincoln-Goldfinch aseguró que su defendido ingresó legalmente en 2024 a través del programa denominado CBP One, implementado por la Administración de Biden. Estaba en el país bajo libertad condicional, solicitando asilo y poseyendo un permiso de trabajo válido.
La abogada explicó que la orden de deportación se dio luego de que Garcés no acudió a su audiencia de migración porque la citación fue enviada a una dirección donde él ya no vivía.
Lincoln-Goldfinch dijo que presentaría una medida cautelar para su liberación y su atención médica.
Garcés contó lo sucedido
“Venía con el pedido de mi aplicación DoorDash, en una de esas se para una camioneta al lado, no me enciende luces ni nada, sino trata de chocarme”, relató Garcés. Luego, dice que una camioneta negra se le cruzó. Allí se bajó un agente de inmigración y le pidió sus documentos. Garcés le pidió que lo dejara estacionar para no abandonar el auto en plena avenida pero, contó, los agentes se negaron.
“Yo di una vuelta en U y allí fue donde él empezó a perseguirme, como pensando que yo me iba a escapar, pero yo estaba buscando un lugar para dejar mi carro seguro. Allí me chocó dos veces y me disparó”, agregó.
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«Sentí uno (un disparo), una vez (…). Pero no sé cuántos, la verdad; no sé cuántos disparos me dieron (o impactaron en su auto)», detalló. Cuenta que, tras recibir el tiro, llegó una ambulancia y él no se podía mover. «Estaba prácticamente desmayado. Yo nunca me bajé del vehículo», relató.
Refirió que, al llegar al hospital, le dijeron que le harían estudios para una cirugía. “(Pero) luego viene un doctor y me dice que no, porque estaban apurados para que me dieran de alta, para llevarme (a un centro de detención)”, agregó.
“Yo le dije al doctor: ‘Cómo me va a dejar la bala ahí si aún me duele’. (…) Yo no recibí la atención médica adecuada”, sostuvo. Garcés indicó que recién de madrugada una enfermera le dio un analgésico. Dijo que lo llevaron a una celda sin camas.
“No hay absolutamente ninguna justificación para que le hayan disparado”, afirmó la abogada. «Exigimos que se detengan los controles de tráfico de ICE”, añadió.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), asegura que ya abrió una investigación sobre lo ocurrido e insiste en que Garcés entró de “manera ilegal” a EE UU y que los agentes de ICE lo abordaron como parte de una “operación policial” en Austin.



