La emoción de la lucha libre hizo su aparición triunfal en Venezuela a mediados de la década de los años 50 del pasado siglo XX, siendo difundida en sus inicios por el canal Televisa y tiempos después por Venezolana de Televisión, hasta finales de los años 70.
Para entonces, dicho espectáculo, conocido también como “Catch as catch can”, era animado por Antonio del Nogal, siendo sintonizado los sábados en la noche en todo el país a través de llamativos televisores con imágenes en blanco y negro, provistos de una larga antena para obtener una nítida señal para el deleite y disfrute de adultos y niños. En aquellos combates inolvidables siempre se presentaban luchadores “limpios” quienes batallaban contra los llamados “sucios”, infractores de la ley arbitral.
Entre los luchadores famosos de esa época figuraban: “El Gran Lotario”, Bernardino “La Marca”, “El Apolo Venezolano”, “Indio Mara”, “Tigrito del Ring”, Jorge y Bassil Battah, “El Doctor” Nelson, “Chiclayano”, “Indio Mapuche”, “Gladiador Croata”, “El Ciclón Venezolano”, “Olímpico” Salazar, Iván “El Exótico”, “El Gorila” con su máscara peluda, Renato “El Hermoso”, José Benfica, “Lobo Negro”, “Huracán” Ramírez y “Dark Buffalo”, entre los más nombrados. Por supuesto, no podía faltar en esa lista, con honor, el famoso “rudo” del ring conocido ampliamente como “El Dragón Chino”.
Algunos de los antes señalados para fajarse en el ring con su rival de turno empleaban, para asombro del público, una llamativa técnica de ataque cuerpo a cuerpo. Así tenemos que “El Gran Lotario”, cuando se subía al ring para impresionar a su rival, movía rítmicamente sus pectorales para deleite del público, y en el momento preciso del combate le aplicaba a su contendor “el abrazo del oso” para dejarlo sin aliento.
Por su parte, el dinámico “Tigrito del Ring” empleaba su triunfal “patada voladora”. Digno de evocar también era la expectativa que se originaba cuando “El Dragón Chino” le untaba la sustancia “tóxica” en los ojos a su contrincante, la cual era suministrada en su debido momento por su fiel ayudante “Cara é muerto”.
A lo anterior expuesto hay que añadir las espontáneas subidas al ring de la espectadora Paulita, quien le caía a carterazos al luchador “sucio” cuando este estaba golpeando a su ídolo ilegalmente.
Fueron muchos los programas de lucha libre que se presentaron en varios estados del país. Así tenemos que, en la ciudad de San Felipe, Yaracuy, el primer encuentro se realizaría a comienzos de los años 60 del pasado siglo XX, en un ring montado en un galpón arrocero, ubicado en la esquina de la calle 12 con avenida 2 (hoy en día sede del moderno Laboratorio Pifano C.A).
En esa misma década, el segundo espectáculo de lucha sería presentado en la sede del antiguo Club La Confianza, situado en el cruce de la avenida 4 con calle 21, con un esperado lleno total. Esa noche, algunos aficionados para ver dicho espectáculo optaron por montarse en un frondoso árbol de rabo é ratón, con la mala suerte de que ya casi al final del programa se derrumbó de raíz, afortunadamente en ese inesperado tropiezo no hubo heridos de gravedad.
Apenas han pasado más de 50 años de aquellos momentos vividos, donde el tren del recuerdo los llevará por siempre.
Leer también: Alfredo Sadel y su aplaudidocanto taurino




