El yaracuyano Luis Sotillo, voluntario de la Cruz Roja Venezolana, ha estado prestando su apoyo y conocimientos a las familias afectadas por el doblete sísmico, una experiencia que describió: “difícil de explicar”.
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Esta ha sido su primera rotación de emergencia como voluntario de la Cruz Roja Venezolana, en la que voluntarios de todo el país han apoyado a La Guaira. Su trabajo ha sido en el área de comunicaciones.
“Pude documentar y entrevistar rescatistas de Cruz Roja mexicana, costarricense y colombiana, la llegada de la ayuda humanitaria en Maiquetía, las necesidades de las personas en los campamentos transitorios y la instalación de campamentos hospitalarios en La Guaira”, destacó.
Durante su despliegue, logró apoyar al programa de Restablecimiento y Contacto Familiar de la Cruz Roja Venezolana, en el que conoció de primera mano las historias de las personas más afectadas en los campamentos transitorios de Caraballeda y Catia La Mar, las zonas devastadas por el doblete sísmico.
Dijo que hay muchas historias por contar: “Vi personas que venían de otros estados, como un señor que viajó desde el Zulia preguntándonos si podíamos ayudarlo a conectarlo con su hija en Caraballeda, o personas que perdieron sus casas y aun así trabajaban como voluntarios ayudando a sus propias comunidades y vecinos.
Estar como voluntario en La Guaira es una experiencia difícil de explicar, porque ves el alcance real del desastre, los escombros, las personas afectadas y su dolor. Lo ocurrido tras el doblete sísmico es una herida que nos marcará por siempre”, dijo Sotillo.

Sin embargo, se queda con la satisfacción de que su trabajo recorre el mundo para visibilizar y entender lo que ha pasado. “Nunca pensé que mis videos y fotos estarían publicadas en redes humanitarias a nivel global”.
Para Sotillo, lo vivido el 24 de junio nos abre las puertas para hacer las cosas bien desde cero y educar a las comunidades de todo el país en gestión de riesgos y desastres.
“Cada uno podemos aportar nuestro grano de arena, desde nuestro rol, a reconstruir las grietas y aprender de ellas”, concluyó.



