Jonathan Briceño, secretario de organización de Acción Democrática En Resistencia en Yaracuy, criticó el anuncio del Ejecutivo Nacional en materia de ingresos y aseguró que el ajuste representa un «desprecio absoluto» hacia la realidad que viven los trabajadores.
A juicio de Briceño, la decisión de mantener el salario mínimo formal congelado, apostando únicamente por el incremento de bonificaciones, no es más que una estrategia para evadir los compromisos legales con la clase obrera y profundizar la precariedad económica.
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El dirigente señaló que el esquema de ingreso integral en $240 es una trampa jurídica, pues al no impactar en las tablas salariales, se anula el valor de las prestaciones sociales, vacaciones y aguinaldos.
«El Gobierno ha vuelto a engañar a los trabajadores con un modelo de bonificación que destruye el concepto de salario. Mientras tanto, nuestros pensionados son condenados a sobrevivir con apenas 70 dólares mensuales”.
Para Briceño, la solución no pasa únicamente por el financiamiento o la apertura económica, sino por un cambio profundo.
«Venezuela no necesita paliativos anuales; necesita reconstruir su institucionalidad social y económica«.




