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martes, marzo 17, 2026
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Notas desde Farriar…Eché a volar la imaginación

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Al amigo Nohel Martínez

I
Eché a volar la imaginación, pero la tonta no abrió las alas.
II
Menos mal que caí en la conclusión y no en tus brazos.
III
En la fábula de Esopo sobre el sapo y el alacrán, la moraleja es que la naturaleza puede parir alimañas y el descarrio moral organizarse para avergonzar al homo sapiens, en la que la condición humana se reduce a un caldo de protozoario. Maltratar con la sonrisa llena de moscas, una nariz agusanada y ojos que eyectan liendres está por debajo de la dignidad de cualquier ser vivo. La catadura moral del alacrán en esta fábula es mejor que la mafia, que no reclamaba ninguna calificación ideológica para robar y asesinar, no se enmascaraba en un seudodiscurso político y sus miembros se asumían como lo que eran sin más. A pesar de esto, tenían un código de ética inviolable. No agredían a mujeres ni niños, y a un conocido gánster de Chicago lo ajustició su propia banda por matar a la mujer de un pandillero enemigo. Dilinger, Al Capone, Genovese y Luciano establecieron: “El que se mete con las mujeres, incluso con la del enemigo, lo paga”. Era un código de honor que quien pertenece al vertedero demagógico no puede entender. Con alevosía incomparable, reptantes que hacen parecer lores a humildes sietecueros lanzan sus cargas de resentimientos acumulados en tantos años de recoger basura, con la orden de una figura contrahecha por el exceso de proteínas, especie de Hecatonquiro con cerebro de lombriz que golpea y golpea, lo único capaz de hacer.
IV
Él se creía un escritor genial, pero su ego de grandeza se hizo tan grande que su pluma colapsó, y se convirtió en un cagatinta.
V
Los que se aferran al poder en Venezuela, y carecen de capacidad, virtud, lucidez, imaginación, honradez y audacia para gobernar, deberían renunciar y optar por administrar el basurero de Jaime.
VI
Las arpías del poder deberían parir 50 hijos para que tengan sensibilidad.
VII
Los estíticos mentales, esos revolucionarios farsantes de pacotilla, deberían ir con mayor regularidad al baño a ver si pueden crear, aunque sea una idea.
VIII
Cuando miento, invento una verdad.
IX
Si retiras la botella.
X
La tercera resurrección del último de los gallos es un buen augurio para que los sátrapas se vayan del poder.
XI
Ella era tan autoritaria, perversa, codiciosa y pecaminosa que un día vio su sombra en el espejo y la privó de libertad.
XII
Era tan genuflexo y alabardero que en un programa de televisión se autoproclamó como el incomparable sobador de escrotos.
XIII
La antipolítica no es hija de la política, como algunos pretenden hacer creer. La antipolítica es hija del nacionalismo como pasó en Venezuela en estos 26 años, que ha demostrado con sus fracasos donde ha triunfado ser hoy el más completo anacronismo histórico y poseer una total impotencia espiritual. La parábola del nacionalismo es conocida. Aparece como un credo prometedor o mesiánico, engancha a las masas con entusiasmo, crea ilusiones y desde el poder no hace otra cosa que engañar y defraudar. Hoy día nacionalismo y fascismo son equivalentes.
XIV
Un poeta irreverente del siglo cero caminaba por la Avenida Libertador de San Felipe, se tropezó con un politicastro de oficio y lo mandó al carajo.
XV
Al final, el círculo se cierra: la poesía contra la muerte, Dios contra el diablo. La locura contra la sensatez, el amor contra el odio. Y siempre una mujer que nos conduce: “En tan solo quiero un cubículo/ una botella y una mujer/ para vivir en paz con mi destino/. Los demás que se coman su dinero”.

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