Luego de 150 días de detención, la docente y dirigente social Mónica Martínez regresó al municipio Páez tras recibir la notificación de sobreseimiento de su causa, basada en la recién aprobada ley de amnistía.
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La dirigente regional aseguró que retoma su labor con un mensaje enfocado en la reconciliación nacional y la defensa de los derechos ciudadanos.
Martínez, quien permaneció recluida en el centro de detención «La Crisálida», ubicado en Los Teques, enfrentaba cargos de terrorismo e incitación al odio. Sin embargo, la dirigente reitera que su detención fue una respuesta a su activismo social en favor de los servicios básicos en el municipio Páez.
«Agradezco primeramente a Dios por mi libertad; es un derecho que nunca debí perder. Es duro estar privada de ella, pero es mucho más doloroso vivirlo siendo inocente», declaró.
Comentó que durante años, su labor se ha centrado en la exigencia de soluciones ante las fallas eléctricas, la escasez de agua y las deficiencias en el aseo urbano que afectan algunos sectores del estado, “no entiendo por qué esto fue razón para detenerme”, dijo.
Pese a lo que describe como una experiencia traumática en dicho centro de reclusión, Martínez asegura que emerge sin resentimientos, posicionándose como un símbolo de la resiliencia de la mujer venezolana.
«Mi mensaje es para esa mujer que en medio de la oscuridad nunca deja de creer. A la madre venezolana que resistió años de desidia, a ellas les digo que nuestro momento ha llegado. Tenemos un papel fundamental en la construcción de una nueva Venezuela», afirmó.
Para la dirigente yaracuyana, el cierre de este proceso judicial no es solo un triunfo personal, sino una oportunidad para promover un cambio de paradigma en la política local y nacional. Su visión para el estado Yaracuy es la de una sociedad en la cual la disidencia no sea castigada y prevalezca el respeto a los derechos humanos.




