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jueves, enero 22, 2026
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No todo «resalto» en el asfalto es un reductor de velocidad: existen normas para su construcción

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La construcción de los pasos con resalto, o como popularmente les llaman reductores de velocidad o policías acostados, no puede tomarse a la ligera. Para su fabricación existen normas y ciertas especificaciones por medidas de seguridad; no se trata solo de poner asfalto o cemento en la vía. 

En medio del creciente aumento de motorizados manejando a exceso de velocidad, en muchas comunidades del estado Yaracuy los vecinos se han reunido para construir este tipo de reductores; alegan que es una forma de frenar esta anarquía.

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Existen calles que tienen varios reductores a corta distancia

Sin embargo, muchos de esos resaltos no cumplen las reglas básicas, esto en cuanto al tamaño e identificación, y terminan convirtiéndose en otro problema, puesto que, cuando son muy altos y deformes, dañan los trenes delanteros de los vehículos y es un riesgo para motorizados cuando los pasan, y lo peor del caso es que algunos, al intentar esquivarlos, usan las aceras, lo que termina siendo aún más riesgoso para los peatones.

El Manual Venezolano de Dispositivos Uniformes para el Control del Tránsito señala que este tipo de dispositivo obliga a los conductores a disminuir la velocidad mediante sobresalto, vibración, sonido o efecto visual, de acuerdo a su tipo.

Añaden que la altura máxima de un reductor de velocidad sobre el plano de la superficie del pavimento es de 10 centímetros, y la dimensión de ancho mínima en el sentido de la circulación es de 3,70 metros.

Hay quienes no los respetan y los esquivan, por lo laterales o suben a las aceras

También detallan que, de disponer varios en una misma vía, estos tienen que ser espaciados a una cierta distancia o combinar con otros reductores de velocidad. Además, deben estar identificados y demarcados; también debe existir una señalización que advierta a cierta distancia sobre este tipo de dispositivos.

La norma establece que no se pueden construir en autopistas y vías expresas, tampoco en vías urbanas en las que transiten rutas de transporte público o que sean usadas como paso frecuente de vehículos de emergencia y servicios.

Recomiendan que en zonas residenciales sea evaluado por un experto, para que este pueda determinar cuál es el más adecuado. La construcción de los mismos tiene que tener una autorización de las respectivas alcaldías junto a la PNB.

Estos resaltos han generado diferencias; algunos los rechazan, mientras que otros afirman que es por la seguridad de todos.

Hay quienes solo exigen que los construyan de manera adecuada y puedan cumplir su función sin dañar las unidades automotoras.

Lea más detalles en la edición impresa de este viernes 23 de enero

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