El Centro de Documentación y análisis de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) informó este lunes 23 de marzo que la canasta alimentaria familiar de febrero se ubicó en 645,60 dólares. Pese a una disminución relativa de 4,7% respecto al mes anterior, la organización advirtió que la brecha del poder adquisitivo se mantiene en niveles críticos.
Según el reporte, una familia de cinco miembros requiere el equivalente a 1.937 salarios mínimos mensuales para cubrir sus necesidades básicas de alimentación. Actualmente, el sueldo mínimo permanece congelado en 130 bolívares desde el año 2022, un monto que apenas cubre el 0,05% del costo de la canasta.
Óscar Meza, director del Cendas-FVM, señaló que el salario mínimo es «inexistente» frente al costo de la vida. El informe detalla que, para adquirir los alimentos básicos, se necesitan al menos 4,4 bonos de «guerra económica», el complemento que el Ejecutivo deposita mensualmente a los trabajadores públicos.
Leer también: Gremios amenazan con ir a paros sectoriales si el Ejecutivo nacional no aumenta el salario mínimo
Aunque el Gobierno centra su política en bonificaciones que suman 160 dólares (40 de alimentación y 120 de guerra económica), estas no tienen incidencia en las prestaciones laborales y resultan insuficientes para alcanzar el umbral de los 645 dólares necesarios. El rubro de salsas y mayonesa lideró las alzas con 37,3%, seguido por pescados y mariscos con 15,5%.
La divulgación de estos datos coincidió con una jornada de movilizaciones en Caracas y el interior del país. Organizaciones sindicales y trabajadores marcharon este lunes hacia la sede del Ministerio del Trabajo para exigir un aumento salarial real y mejoras en las condiciones de vida ante la crisis económica.
Las cifras del Cendas-FVM contrastan con los reportes del Banco Central de Venezuela (BCV), que registró una inflación acumulada de 51,9% en los dos primeros meses de 2026. Mientras el sector oficial proyecta crecimiento, los gremios denuncian que la indexación a través de bonos no resuelve la pérdida estructural del poder de compra del venezolano.




