Cuando la tragedia tocó la puerta, la buena voluntad y la ciencia se juntaron para brindar una oportunidad a un niño de Yumare, quien ya hoy está en Texas (EE UU) luchando por su vida.
El 13 del presente mes ocurrió un terrible accidente en el Kilómetro 5 del municipio Manuel Monge, una explosión dejó a tres hermanos de 12, 8 y 5 años con quemaduras en gran parte de sus cuerpos, pero uno de ellos, Yolvis Javier Álvarez Rosendo, de ocho años, fue el más afectado.
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Las llamas lo cubrieron prácticamente en su totalidad. Pese al esfuerzo de familiares y vecinos, el infante sufrió severas lesiones, tanto así que una de sus esperanzas de vida era recibir atención médica especializada fuera del país, y eso fue precisamente lo que ocurrió.
Rápidamente, varios «ángeles» comenzaron a conocer el caso, y lo cierto es que cinco días después del incidente fue llevado contra todo pronóstico al Shriners Children’s, un hospital ubicado en el estado de Texas, EE UU, perteneciente a una fundación internacional de masones, en donde le garantizan ayuda gratuita por un lapso de 90 días, brindándole toda la atención que requiere para su recuperación.
La ayuda con la fundación fue canalizada por la cirujano plástico cocoroteña Yamilet Pérez, quien contó la conmovedora historia de estos niños y resaltó que junto a un equipo de médicos especializado del área de caumatología del Hospital Pediátrico Niños Jesús de San Felipe pudieron brindarle atención especializada al infante durante su estadía en el centro de salud, en el que aún permanecen los dos hermanos de 12 y 5 años.
Sobre lo sucedido
La explosión fue provocada por los mismos menores, quienes en medio de un juego inocente se encerraron en un galpón ubicado dentro de la finca en la que laboran sus padres, en donde el niño de 5 años tomó un yesquero para prender papel higiénico, lo cual repitió en varias oportunidades.
En los reiterados intentos, las llamas causaron una explosión porque dentro del galpón había envases llenos de gasolina que era usada para las maquinarias agrícolas.

En medio de las llamas, los hermanos de 12 y 5 años lograron salir, pero cuando corrían, se percataron de que Yolvis no estaba junto a ellos, y al regresarse se dieron cuenta de que estaba atrapado en el fuego, porque se resbaló y se llenó el cuerpo de gasolina.
Los tres niños comenzaron a pedir ayuda y fue así como el niño pudo ser auxiliado por terceras personas, que trasladaron a los tres afectados al ambulatorio de Yumare a bordo de una moto y allí enseguida fueron referidos al Hospital Pediátrico Niño Jesús de San Felipe.
Una vez en el referido centro de salud, los médicos dieron atención a los lesionados y determinaron que el más afectado era el de 8 años con quemaduras de tercer grado en 70 % de su cuerpo: cuello, rostro, extremidades superiores e inferiores, zona íntima y glúteos.
Desde entonces, el estado de salud del niño estuvo comprometido, y esto hizo que un equipo médico del hospital pediátrico se abocara con total dedicación al caso para mantenerlo con vida.
Al ser evaluado por la especialista y otro grupo de galenos, fue que evidenciaron que el estado de salud estaba muy comprometido y, a pesar de los cuidados médicos que le estaban ofreciendo al paciente más afectado, la cirujano consideró que requería de una atención más especializada, motivo por el que comenzó a canalizar ayudas en hospitales, por ejemplo, en el Hospital Militar de Caracas, en donde no pudieron recibir al niño porque no había cupo.
A pesar de ello, continuó buscando un lugar para ser atendido, así fue como recurrió con más fe y determinación a comunicarse con el centro médico Shriners Children’s, desde donde le respondieron vía redes sociales y se pusieron en contacto con ella, tras un intercambio de información que tardó unas 10 horas, la fundación internacional de masones se dispuso de hacer un traslado vía aeroambulancia con el apoyo de autoridades consulares de Estados Unidos y del mismo Saime Caracas.
Las comisiones llegaron al hospital pediátrico y allí lograron tramitar los pasaportes del niño y de su madre. Luego un despliegue logístico inédito en el estado se dispuso a sacar a Yolvis desde el pediátrico hasta el Aeropuerto Subteniente Néstor Arias de Cocorote, allí lo esperaba una aeroambulancia que lo llevó directo a Maiquetía, después hicieron trasbordo a otro avión equipado como un hospital ambulante y finalmente llevado a Texas, donde está internado
.Todo esto se hizo así, debido a que dicho centro médico estadounidense es uno de los pocos centros asistenciales del mundo que cuenta con un banco de piel, gracias a esto pueden atender al niño y brindarle el tratamiento necesario para su recuperación, que será en un lapso de 90 días.
Pasado el tiempo establecido, el menor será trasladado nuevamente a Venezuela y quedará con citas programadas en caso que lo requiera, y podrá gozar de dicho beneficio hasta que cumpla 18 años.




