De manera extraoficial se conoció que, el pasado lunes 6, fueron trasladados de la sede del Comando Nacional Antiextorsión y Secuestro (Conas) Yaracuy a la Comandancia General de Policía de San Felipe dos de los implicados en el homicidio de Génesis Medina, asesinada el 2 de agosto de 2025.
Al parecer, el traslado fue solicitado por la defensa. El informante no aportó detalles en cuanto a la causa de dicha exigencia.
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Los dos sujetos son hermanos, uno de ellos exfuncionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) Yaracuy, pues fue destituido al poco tiempo de su aprehensión.
Ahora ellos estarán junto al tercer implicado, también expulsado de la policía científica, quien desde un principio permanece recluido en la comandancia.
Todos ellos fueron detenidos en sitios y días diferentes después del asesinato de la joven, pues funcionarios del Conas lograron identificarlos luego de un trabajo de inteligencia que implicó telefonía.
Sobre el suceso
Medina desapareció el 2 de agosto y fue el 4 del mismo mes que localizaron el cuerpo enterrado dentro de una finca ubicada en el sector Carbonero, municipio Veroes.
Oficialmente, las autoridades de seguridad en el estado no dieron detalles en cuanto al móvil del crimen: el caso fue manejado de manera hermética desde un principio.
Lo cierto es que la joven el día que desapareció salió del negocio de su pareja sentimental, en el que trabajaba como encargada, para subirse a una camioneta que era conducida por uno de los exfuncionarios. Esto sucedió en horas de la tarde.
Aparentemente, la joven sostuvo una discusión con el sujeto por razones personales; en la vía buscaron al otro funcionario y se la llevaron a un hotel, en donde, presuntamente, le causaron la muerte y luego trasladaron el cuerpo a la finca que es propiedad de los padres de uno de los exfuncionarios.
Medina fue golpeada, amordazada y asfixiada. Luego la sepultaron en una fosa común que, presuntamente, había sido abierta con maquinaria pesada.
El hermano de uno de los funcionarios figura como cómplice por, presuntamente, quedarse con el celular de Medina, usarlo para comunicarse vía redes sociales fingiendo que estaba con vida.
Por este caso, familiares, amigos y personas ajenas a los parientes exigieron justicia haciendo marchas y pancartazos.




