“Feliz todo aquel que encuentra refugio en el eterno”. Del Salmo 2 extraemos esta enseñanza que nos envuelve a todos, siempre y cuando nos sintamos hijos de Dios y siempre dispuestos a seguir sus preceptos.
Cuando las naciones se levantan, cuando hay murmullos a tu alrededor, el salmo protege tu centro, porque tú eres el rey, tú eres el ungido y siempre estarás plantado en ese lugar en el que Dios te ha asignado.
El Eterno te ha dicho: “Mi hijo eres tú. Yo te engendré hoy”. “Pídeme y te daré por heredad las naciones, y por posesión tuya los términos de la tierra”. El Creador te susurra constantemente: “Tu eres mi hijo”, el Creador te afirma, te ha dado legitimidad, ha confiado un propósito del cual no puedes desviarte, como tampoco podrán lograrlo quienes te pretendan ver al otro lado de la acera; un propósito que no puede ser arrebatado por la intriga ajena.
Cuando te quieren quitar tu trabajo, tus bienes, tu voz, tus méritos, tus sueños, tu presencia. Cuando sientes que hay miradas sobre tus espaldas, cuando hay movimientos raros, fuerzas organizadas en silencio con la intención de desplazarte.
Recuerda, hay personas que necesitan atacar y, si tú eres ungido, no se alegrarán en ti. Recuerda siempre que solo lanzan piedras al árbol que fruto lleva; el Salmo te protege, se vuelve un escudo y el que habita en los cielos sonríe y sonríe porque ve tu perspectiva. Estás ungido, estás protegido. Tu valor no se decide por la boca de los demás; tienes que sostenerte con dignidad, dentro de tus límites. “Aprende antes que el conflicto escale”: la sabiduría te habla en voz baja.
Siéntate en tu centro, permanece en él. Cuando tú permaneces en tu centro, no sales a abrazar la rabia, no sales a abrazar el miedo. El Eterno sonríe porque es tu escudo. Por eso has de estar bien plantado, así como te lo ha enseñado el Salmo 1.
El Salmo 2 afirma el establecimiento del reino de Dios o de Jesús en la tierra y eso le molestó y le sigue molestando a las naciones porque él interferirá con los planes terrenales. Ahora bien, con este mismo fin, debes asumir que Dios te ha establecido en lo que haces, en tus propósitos, en tus proyectos, que no dejarán de molestar a aquellos que tratan de impedir que tú te levantes.
La ira de Dios se despierta contra aquellos que se oponen a sus propósitos, que se oponen a que Jesús sea recibido como el Rey de reyes. Si andas por caminos diferentes, te invito a cambiar. Siéntete ungido y permanecerás. La gloria te pertenece. Serás feliz como todo aquel que encuentra refugio en el Eterno. No esperes que la ira del Eterno te haga perder el camino.
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