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martes, febrero 3, 2026
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Notas desde Farriar…En el barrio hay tres días de Carnaval

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Al ingeniero Willian Medina


“En el barrio hay / tres días de Carnaval”/. Esta vieja guaracha evoca momentos fundamentales en la historia social de nuestra música afro-jíbara-antillana y caribeña donde el preludio instrumental de las tres trompetas, el tres y la clave oculta del son, se asemejan a la estructura rítmica de La Sonora Matancera, con la variante anunciadora de una nueva sonoridad que trasciende los límites de la espectacularidad y la fiesta fácil.

Destaca, en primer lugar, la fuerte impregnación caribeña en una devocionada vuelta al son por parte del músico dominicano Johnny Pacheco, que siempre ha buscado el acercamiento hacia los ritmos cubanos.

Es, a mi juicio, sumamente significativo que esta guaracha en ritmo de tumbao se configure en torno a la presentación o manifestación de una música que siempre cautiva y representa un desafío para que el bailador capte de una u otra manera la verdadera razón musical de su gusto salsoso.

Se agregaría, por ejemplo, el canto de la guarachera Celia Cruz, la sonera favorita de Johnny Pacheco. La gran Celia, y no me canso de repetirlo, quien cantaba como le daba la gana, y cuya entonación de su voz para los ritmos cubanos, así como por la expresiva fuerza plástica musical en el soneo que ella captaba de inmediato.

Así, esta emblemática guarachera no se limitó al son llegado el montuno; ella pudo sobrepasar la tradición de una cantante limitada a un mismo patrón melódico para convertirse en una auténtica creadora de otra música que inteligentemente se destacaba en medio de los coros del montuno, a pesar de algunos comentarios malsanos y generalizados que niegan la creatividad de Celia Cruz.

“La guarachera del mundo” conquistó los más disímiles adeptos gracias a su talento y a su cautivadora forma de manejar los escenarios y, por supuesto, a su potente voz y su manera peculiar de sonear que, amalgamada a su figura colorida, pudo llegar al Hall de la Fama y ser ídolo en cuanto países se presentaba.

En esta guaracha, Celia Cruz da unos giros inusitados en la melodía para inspirar e inventar en los acordes, dándole un inevitable sabor a pueblo, a barrio y a bembé. Con este número Johnny Pacheco y Celia Cruz consiguen su objetivo para que el buen bailador se identifique con ella.

Y, además, con rumbón de esquina, es la perfecta combinación de talento y liderato, y en ella la combinación de Johnny Pacheco como líder y arreglista deja constancia de su sudor caribeño con bongó, tumbadoras, timbales y unas cervezas bien frías para enaltecer el olor y el bembeteo de un pueblo congregado en la manifestación pagana del Carnaval. Y con Celia Cruz te digo: “azuquita pa’ ti, mami”.

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