Siempre será tarde para aprender de la vida; siempre será temprano para empezar a aprender. Sí, los años no se detienen a esperar a nadie; por lo que siempre debemos tener el tino para ganarle a esos inexorables años de la vida.
No es lo mismo graduarse después de años de vida que lograrlo en plena juventud. Como no es lo mismo casarse en plena juventud que hacerlo pasados los años. Pero si lo logramos, pues, comprenderemos que tiempo al tiempo, en su justo tiempo.
Insisto sobrayadamente en que el tiempo no espera a nadie; eres tú quien pasas la vida por el tiempo, mientras que este -el tiempo- continúa irreversiblemente su camino sin mirar atrás.
Si algo nos hace reflexionar ante el tiempo, ese algo son las fotografías o videos meramente recientes de unos cinco años atrás. Se observa en tan poco tiempo la diferencia física. He ahí nuestra reflexión: ¡Increíble, pareciera que la toma de esa fotografía (o video) fue hace tan solo unos meses atrás, y ya es notable el tiempo encima de nosotros! Igual pasa al ver fotografías de nuestros hijos y nietos.
Sin embargo, la vida nos ha enseñado que siempre habrá tiempo para empezar, más allá de esos años de vida. Quizás hayamos invertido demasiado tiempo en lo que nos hizo feliz; hoy eso ya pasó; hoy comienza una nueva vida a través del tiempo que continuará su eterno e infinito camino al más allá.
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