Aunque se prevé y se vive en incertidumbre varios escenarios del posible y urgente ajuste salarial, después de un retardo de cuatro años que ha perjudicado sobremanera la capacidad adquisitiva salarial de la clase trabajadora del país, aun así, se concibe altamente difícil todo el proceso en análisis de estudio.
Un salario mínimo mensual nacional de bolívares 130 versus una Canasta Alimentaria Familiar de unos 677 dólares (último mes año 2025) es abismal su debida solución. Sin entrar en el costo de la Canasta Básica Familiar (CBF).
Veo y percibo como el más leal, justo y auténtico ajuste salarial, que sea único y exclusivamente para el sector público nacional (regional y municipal), incluyendo a jubilados y pensionados. Hay que tener el máximo cuidado de no poner una camisa de fuerza al sector privado.
De tomarse erróneamente esta última decisión, que sería un aumento general de sueldos y salarios, obligaría a esa pequeña y mediana industria -la más sentida- y a la cadena de comercialización primaria a despidos masivos y a acelerar nuevos precios de su producción en ventas.
Es decir, podríamos entrar en una cadena de inflación rumbo a una posible hiperinflación, como también de estanflación, cuyas consecuencias serían peor la medicina salarial contra la enfermedad del pobre poder adquisitivo actual.
Un ajuste salarial en el sector público nacional en el orden de unos 350 a 500 dólares mensuales sería inyectarle a la economía del mercado libre más de 10 millardos de bolívares diarios, que alimentarían sustancialmente al sector empresarial de inversión privada de empleos productivos; esto lograría ir ajustando el salario diario de la clase trabajadora de ese sector.
La economía del mercado abierto y competitivo en el logro de la oferta y la demanda es lograble; entre otras tantas variables, acometer el control de la inflación mediante una mayor producción nacional. Para ello es necesaria la revisión de impuestos nacionales, regionales y municipales. Desterramientos de alcabalas de fuerzas impositivas de corrupción a granel. Estímulos del encaje bancario legal, etc.
«En los momentos de profunda crisis, es mucho más importante la imaginación que el conocimiento», Albert Einstein.
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