*Regularización en masa: El Gobierno de Pedro Sánchez en España se dispone a dar un paso temerario hacia su desconfiguración social y cultural con la regularización exprés de quinientos mil inmigrantes. El tema migratorio debe ser objeto de análisis y debate profundo, ya que cada proceso social, en cada nación o hacia cada nación, posee características muy particulares. No obstante, no es un secreto que Europa comienza a perder terreno como referente del primer mundo, producto de una desfiguración de valores y principios tradicionales, muchas veces incompatibles con buena parte de la migración que la invade. Paradójicamente, el Gobierno iraní aparece financiando diversas organizaciones y partidos políticos en el viejo continente, razón que explica por qué se desató una alharaca por el tema Gaza, pero impera el silencio absoluto frente a la violencia de Estado en Irán. Esperemos ver las primeras reacciones al anuncio que, por cierto, surge justo cuando se cuestiona el sistema ferroviario y la corrupción del Gobierno del PSOE. Efecto pasticho, le llaman.
* Momentum: La presidenta de Venezuela es Delcy Rodríguez y nadie más. Que exista una campaña con estampas novelescas sobre una épica que no existe, no le quita ni un ápice de realidad a lo que presenciamos. Las declaraciones de Jorge Rodríguez constituyen una verdadera mea culpa sobre los desaciertos del oficialismo, y bien puede el PSUV, si comprende el momento político, pasar a la historia como una organización capaz de reinventarse, superando sus errores y omisiones. El clima nacional es hoy distinto y debe seguir mejorando, pero para ello se requieren acciones concretas e inobjetables como la restitución plena de la libertad de expresión, la autonomía de los medios de comunicación y la eliminación de algo que jamás debió existir: la llamada ley contra el odio, que, lejos de atenuar la confrontación, ha potenciado la intolerancia y la represión como forma de hacer política. Creo que el rumbo de Venezuela lo definiremos los venezolanos, pero es innegable que el apoyo de Estados Unidos, en lo estratégico y económico, representa una ventaja que debemos aprovechar. Quienes hoy conducen el país tienen la oportunidad y la obligación de hacerlo bien.
* Compromiso: ¿Por qué el alto mando militar de Venezuela no ha asumido responsabilidad alguna ante el país por el estrepitoso fallo del 3 de enero de 2026? Entiendo que se trataba de la primera potencia mundial, pero incluso se les desafiaba a que intentaran algo; todos los preparativos expuestos dibujaban un escenario distinto, con simulaciones propagandísticas que hablaban de millones de combatientes, con una capacidad militar que dificultaría lo ocurrido, y nada resultó así. No puede ser que el Gobierno nacional haya sido más exigente por el papel de nuestra selección de fútbol y del entrenador Batista —otra vez deficiente—, y que, frente a un hecho donde se jugaba no con un balón sino con la seguridad nacional, todo quede impune y la respuesta sean comunicados surrealistas que pretenden sostener con palabras lo que distó por completo de la realidad. Es evidente que el sector militar requiere también una recomposición urgente.
* Recuperación: Varios economistas sostienen que, al concretarse la nueva apertura petrolera, el país podría elevar el salario de los empleados públicos en diferentes proporciones. Frente a eso, no basta con la buena voluntad —que parece reflejar la presidente Rodríguez—, sino que debe sincerarse el aparato burocrático nacional y dimensionar el tamaño real del Estado. Desconozco cuántos ministerios existen y por qué persisten esas figuras de vicepresidencias sectoriales o padrinos cuando el Estado es ineficiente, incluso en lo más elemental. Creo que debemos retomar la descentralización y permitir que sean las regiones, representadas por gobernaciones y alcaldías, las que asuman las funciones inherentes a la propia Constitución.
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