
El reciente caso de Ismael «El Mayo» Zambada representa un hito crucial en la lucha contra el narcotráfico en México y Estados Unidos. Como cofundador y líder histórico del Cártel de Sinaloa, Zambada se declaró culpable de múltiples cargos ante un tribunal de Nueva York, incluyendo el liderazgo de una empresa criminal y crimen organizado.
Este suceso cierra una de las persecuciones judiciales más prolongadas contra un líder del crimen organizado, que durante décadas evadió a la justicia. La declaración de culpabilidad de «El Mayo» ha generado gran interés debido a la información que podría proporcionar a las autoridades estadounidenses sobre sus operaciones, socios y la vasta red de sobornos que el Cártel de Sinaloa utilizó para corromper a políticos, militares y policías en México.
La trayectoria de Zambada es intrínseca a la del Cártel de Sinaloa, una organización que, junto a Joaquín «El Chapo» Guzmán, se consolidó como una de las más poderosas y prolíficas del mundo.
A diferencia de «El Chapo», conocido por su carácter ostentoso, Zambada era considerado el estratega y negociador del cártel, más involucrado en el día a día de las operaciones. Su habilidad para mantenerse en las sombras por tanto tiempo, sin haber sido capturado, lo convirtió en una figura casi mítica.
Las acusaciones en su contra, que abarcan desde 1989 hasta 2024, incluyen la importación de toneladas de drogas, lavado de dinero y actos violentos. El caso de «El Mayo» también refleja la complejidad y la violencia que rodean al Cártel de Sinaloa. Su detención, junto a la de uno de los hijos de «El Chapo», provocó enfrentamientos sangrientos en el estado de Sinaloa entre las facciones rivales del cártel, «La Mayiza» (leales a Zambada) y «Los Chapitos» (leales a los hijos de Guzmán).
La violencia, que ha dejado un rastro de cadáveres y ha afectado la vida diaria de los civiles, subraya la lucha interna por el control de la organización y el vasto imperio criminal. Este caso no solo marca un golpe significativo al crimen organizado, sino que también plantea interrogantes sobre el futuro del Cártel de Sinaloa y el posible impacto de las declaraciones de Zambada en las estructuras políticas y de seguridad de México.
Este líder negativo, el hijo de “El Chapo” Guzmán, entre otros vinculados al tráfico de drogas, ha provocado la reacción del presidente de los EE UU Donald Trump, colocando barreras de más de 4 mil hombres fuertemente armados con submarino, aviones y barcos equipados con armas sofisticadas, radares y tecnología de última generación en las fronteras de aguas internacionales de México, Colombia y Venezuela para frenar la entrada de estupefacientes al principal destino receptor de drogas como lo es los Estados Unidos, cuya acción ha dado duros golpes a los narcotraficantes con la incautación de miles de toneladas de cocaína y la más letal «fentanilo», la cual convierte en zombis y una muerte súbita al consumidor. Hasta otro «Con Hidalguía».
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