Laura Fernández, de 39 años de edad, ganó la presidencia de Costa Rica en primera ronda con un contundente triunfo. Durante la campaña electoral, se presentó como la «heredera» del actual presidente Rodrigo Chaves y prometió mano dura contra el crimen y la inseguridad, que son, actualmente, las principales preocupaciones de la población.
A Fernández se la acusa de querer llevar al país por la senda del autoritarismo con sus propuestas de mano dura contra el narcotráfico y de reformas de los poderes del Estado.
Triunfo contundente
La candidata de Pueblo Soberano logró una amplia victoria que le permite llegar al poder sin necesidad de una segunda vuelta.
Con más del 48% de los votos batió a sus 19 rivales más inmediatos, entre ellos Álvaro Ramos, del Partido Liberación Nacional, que quedó en segundo lugar con un 32%, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) con más del 88% de mesas escrutadas.
«Cambio profundo»
El discurso que dio tras conocer su victoria en las elecciones salió al paso de esas afirmaciones: «Yo, como nueva presidente de la República, no voy a permitir nunca» el «autoritarismo» y la «arbitrariedad» que «nadie quiere» en Costa Rica, dijo, jaleada por los vítores de sus seguidores.
Por otro lado, Fernández aseguró que van a cambiar las «reglas del juego político» en Costa Rica, una de las democracias más estables de América Latina. «El mandato que me da el pueblo soberano es claro, el cambio será profundo e irreversible», manifestó la presidenta electa, quien será investida el próximo 8 de mayo.




