El pontífice León XIV dio apertura a los ritos de su primera Semana Santa liderando la Misa Crismal este Jueves Santo. Desde la basílica de San Pedro, el papa exhortó a los fieles a desarrollar una misión cristiana sin rastro de arrogancia. Su mensaje central se enfocó en rechazar las «lógicas de dominio» que a veces permean las estructuras religiosas actuales.
«Es prioritario recordar que ni en el ámbito pastoral, ni en el ámbito social y político, el bien puede provenir de la prepotencia«, afirmó el papa.
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Durante su homilía, el clero romano y miles de personas escucharon una defensa del servicio humilde frente al poder. El mandatario espiritual subrayó que la verdadera influencia del cristianismo nace de la sencillez y la empatía.
«Los grandes misioneros son testigos de acercamientos cuidadosos, cuyo método consiste en compartir la vida, el servicio desinteresado, la renuncia a cualquier estrategia calculadora, el diálogo y el respeto», añadió.
Con estas palabras, León XIV definió el perfil ideal de quienes llevan el mensaje de la Iglesia al mundo contemporáneo. Para él, la estrategia debe ceder ante la sinceridad del encuentro humano.




