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jueves, abril 2, 2026
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Detectar el TEA en la adultez previene enfermedades autoinmunes y trastornos físicos: este #2abril es el día mundial de concienciación

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Reconocer la neurodivergencia en adultos es un paso esencial para construir una sociedad inclusiva y consciente

Con frecuencia sucede que las personas descubren en su adultez que presentan autismo, debido a que esta condición se catalogó históricamente como un desorden infantil severo, ignorando otros perfiles, según especialistas. Sin embargo, en la actualidad, la medicina reconoce que múltiples profesionales destacados han vivido décadas sin un diagnóstico formal que explique su realidad.

La doctora Carolina Izquierdo, internista del Grupo Médico Santa Paula (GMSP), señaló que el diagnóstico tardío del trastorno del espectro autista (TEA) tipo 1 se debe a sesgos clínicos de hace 20 años, donde ser exitoso descartaba automáticamente el padecimiento. Se priorizaban las conductas externas sobre la experiencia interna, definiendo a estos individuos como introvertidos o perfeccionistas. Esta falta de visión impidió que miles de adultos comprendieran su neurodivergencia en su etapa formativa y laboral.

Asimismo, en entornos sociales demandantes, como la idiosincrasia venezolana, el estigma de la salud mental ha llevado a normalizar el sufrimiento personal, de modo que expresiones como “él es serio” o “ella es muy estudiosa” ocultaron por décadas dificultades de relacionamiento, expresó la doctora. La cultura del contacto físico y el ruido constante problematizó identificar la hipersensibilidad sensorial en personas académicamente eficientes, agregó.

Síntomas y señales más frecuentes por los que se acude a consulta en la adultez

Según la doctora, los motivos que llevan a personas de hasta 50 años a buscar una evaluación incluyen:

· “Burnout” autista, un agotamiento crónico que surge del esfuerzo constante por enmascarar rasgos para encajar en la sociedad.

· Cefaleas tensionales e irritabilidad asociadas a la luz o al ruido (ya sea en la oficina o en su domicilio) por desregulación sensorial.

· Ansiedad y depresión refractarias a múltiples terapias farmacológicas.

· Baja autoestima

· Problemas laborales

· Problemas de pareja

· Patologías gastrointestinales como dispepsia, colon irritable, entre otras.

· Enfermedades autoinmunes

Consecuencias de enmascarar crónicamente rasgos de TEA

El acto de camuflar rasgos autistas, conocido como “masking”, genera consecuencias graves en la salud física a largo plazo, entre las cuales se encuentran el desarrollo de trastornos del sueño, fibromialgia, problemas gastrointestinales y enfermedades de origen autoinmune, resaltó la internista.

Además, el agotamiento extremo puede derivar en episodios de meltdown (llanto, agresividad e irritabilidad) o shutdown (aislamiento, silencio e inmovilidad), afectando gravemente la estabilidad emocional.

Diagnóstico y tratamiento para mejorar la calidad de vida

En el marco de la conmemoración del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, el 2 de abril, es fundamental resaltar la importancia de visibilizar estas realidades en la adultez. Esta fecha busca romper prejuicios para garantizar una vida plena y comprendida a quienes presentan dicha condición.

La doctora Izquierdo destacó que obtener un diagnóstico formal se considera un acto de justicia clínica que permite al adulto reinterpretar su historia personal. Al entender que su cerebro procesa la información de forma diferente, cesa la lucha interna por ser “normal” y se reduce el estrés, recalcó. La persona deja de sentirse un profesional deficiente para reconocerse como alguien neurodivergente tanto con necesidades como capacidades únicas, comentó.

Atención multidisciplinaria

Por su parte, el doctor Óscar González, neurólogo del GMSP, indicó que quienes padecen TEA deben ser atendidos por un equipo multidisciplinario, que involucre profesionales como neuropsicólogos, neuropediatras, neurólogos y psiquiatras.

Entre ellos también se incluye el médico internista, quien juega un rol vital al adecuar el entorno de cuidado y vigilar comorbilidades como la disautonomía o problemas articulares, mencionó la doctora Izquierdo. El manejo integral incluye educación para prevenir el agotamiento, al igual que una nutrición adecuada que combata la inflamación y la neurotoxicidad. Un enfoque multidisciplinario asegura que la persona reciba el apoyo tanto sensorial como clínico indispensable para su bienestar.

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