
Una dieta equilibrada y nutritiva es fundamental para envejecer de la mejor forma, ya que proporciona los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para funcionar de manera óptima a medida que pasan los años.
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Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Harvard revela la estrecha relación entre la alimentación en la mediana edad y el envejecimiento saludable.
La investigación que se basó en datos de más de 100.000 personas a lo largo de 30 años logró demostrar que aquellos que seguían una dieta sana y equilibrada a partir de los 40 años tenían entre un 43% y un 84% más de probabilidades de estar física y mentalmente sanos a los 70 años, en comparación con los que no lo hacían.
El estudio se diferencia de otros que demostraron la relación entre una dieta sana y la prevención de enfermedades crónicas, ya que aportó un nuevo enfoque sobre el envejecimiento saludable, definido no sólo como la ausencia de enfermedad, sino como la capacidad de vivir de forma independiente y disfrutar de una buena calidad de vida.
En el estudio colaboraron investigadores de las universidades de Harvard (Estados Unidos), Copenhague (Dinamarca) y Montreal (Canadá) y basado en el seguimiento durante más de treinta años.

Investigadores analizaron datos de más de 106.000 personas mayores de 39 años sin enfermedades crónicas desde 1986. En 2016, aproximadamente la mitad había fallecido y solo el 9,2% llegó a los 70 años o más con una buena salud física, cognitiva y mental.
Anne-Julie Tessier, de la Universidad de Montreal, destacó que las personas de mediana edad que seguían pautas dietéticas ricas en frutas, verduras, cereales integrales y grasas saludables, tenían muchas más probabilidades de envejecer de forma sana.
“Esto que sugiere que lo que se come en la mediana edad puede desempeñar un papel importante en cómo se envejece”, resaltó Tessier.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad, las personas consumen más alimentos hipercalóricos, grasas, azúcares libres y sal/sodio, y no comen suficientes frutas, verduras y fibra dietética.
El organismo internacional de salud indica que una dieta sana para adultos incluye frutas, verduras, legumbres, frutos secos y cereales integrales. Además, es importante tener en cuenta lo siguiente:
Consumir al menos 400 gramos de frutas y hortalizas al día, excepto papas, batatas, mandioca y otros tubérculos feculentos.
Reducir la ingesta de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total. Una reducción a menos del 5% de la ingesta calórica total aportaría beneficios adicionales para la salud
Reducir el consumo total de grasa a menos del 30% de la ingesta calórica diaria contribuye a prevenir el aumento insalubre de peso entre la población adulta.
Reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1%: la OMS destaca que las grasas trans producidas industrialmente no forman parte de una dieta saludable y se deberían evitar.
Consumir menos de 5 gramos de sal al día.