En medio de la crisis económica, el ciudadano sigue buscando la manera de resolver y una alternativa que sigue creciendo es la de los créditos a través de aplicaciones; lo que comenzó como una alternativa temporal para adquirir bienes como electrodomésticos o muebles, se ha transformado hoy en el recurso cotidiano al que recurren muchos para costear sus necesidades básicas de alimentación y medicinas.
Si bien es cierto que esta alternativa se dinamizó con la llegada de la aplicación del logo amarillo, el ecosistema ha ido cambiando y generando otras alternativas competitivas; no en vano, grandes comercios han generado sus propios sistemas crediticios digitales.
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Dicha situación también ha generado «promociones de pago»; por ejemplo, hay aplicaciones que permiten hacer la compra con el cero por ciento de inicial, hay otras que dan oportunidades de cancelar la deuda en varias cuotas, las cuales se pueden extender por meses.
Actualmente, para el trabajador, estas aplicaciones representan mucho más que una facilidad comercial; algunos la catalogan como una estrategia de supervivencia financiera, a tal punto que muchos, al cobrar, se dedican a pagar las deudas pendientes en dichas app.
«El mercado lo pago con créditos, voy abonando poco a poco; de lo contrario no podría. Con esa opción es que medio puedo hacer compras relativamente buenas«, dijo Rosmary Rodríguez, trabajadora del sector público.

Para Carlos Ordóñez, empleado de una empresa privada, esta alternativa es la que le permite cubrir las medicinas de su mamá y el mercado en su casa.
La realidad es que ya no se trata de comprar una nevera o un celular; el usuario está usando estas opciones para asegurar su mercado o el tratamiento médico que se ha contado, debido a los bajos salarios y la devaluación del bolívar, es técnicamente imposible.
Sobre el tema, analistas económicos advierten que este fenómeno es otra radiografía clara de la crisis.
«El uso masivo del crédito digital refleja que el salario estándar sigue siendo insuficiente para cubrir la canasta básica y la salud, obligando a las familias a endeudarse de forma fraccionada solo para subsistir al día a día«.



